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Full text of "Arte de las putas, poema"

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PRESENTED  TO 

THE  LIBRARY 

BY 

PROFESSOR  MILTON  A.  BUCHANAN 
OF  THE 

DEPARTMENT  OF  ITALIAN  AND  SPANISH 
1906-1946 


.! 


•¡I 


4 


11 


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MORATIN 


POEMA 

AUora  por  primer*  vez  impref^a. 


MADRID.  MDCCOXOVIII 


ITALIA-ESPAÑA 


EX-LIBRIS 
M.  A.  BUCHANAN 

J 


Digitized  by  the  Internet  Archive 
in2015 


https://archive.org/details/artedelasputaspoOOmora 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


TIRADA  DE 

CINCUENTA  EJEMPLARES 


DIEZ  PESETAS  UNO 


ARTE  DE  LAS  PÜTAS 


POEMA 


LO  ESCRIBIO 


NICOLAS  FERNANDEZ  DE  MORATIN 

Ahora  por  primera  vez  impreso. 


4838C9 

MADRID 

1898 


i 


ADVERTENCIA 


No  se  imprime  este  célebre  poema  con 
el  objeto  de  aumentar  el  ya  largo  y  ver- 
gonzoso catálogo  de  libros  pornográficos. 
Una  cortísima  tirada,  destinada  sólo  á 
algunos  bibliófilos  que,  con  el  fin  de 
«vitar  las  copias,  siempre  y  cada  vez  más 
defectuosas,  deseaban  poseerlo,. es.  la  ra- 
zón de  que  ahora  aparezca  en  letra  de 
molde.  Creen  algunos  que  ya  fué  estam- 
pado en  el  siglo  anterior;  pero  no  hemos 
visto  ningún  rjemplar  impreso. 

La  copia  manuscrita  que  ha  servido 
para  esta  impresión  es  bastante  defectuo- 
sa. Fué  hecha  por  un  extranjero  en  1813 


6 


ADVERTENCIA 


y  no  dejaría  de  añadir  algunas  faltas  á  las 
que  ya  tuviese  el  texto  de  que  se  haya 
servido.  Otras  serán,  sin  duda  propias  del 
autor,  quien,  como  es  sabido,  era  poeta 
bastante  desigual  é  incorrecto  á  veces. 

Respecto  de  que  éste  fuese  el  famoso 
D.  Nicolás  Fernárdez  de  Moratín  parece 
indudable.  Así  lo  manifiesta  él  mismo  en 
dos  pasajes  del  poema,  y  así  lo  creyeron 
también  sus  contemporáneos.  D.  Tomás 
de  Iriarte,  amigo  del  famoso  FhtmisbOj  lo 
declara  expresamente  en  un  Vejámen  que 
compuso  sobre  una  poesía  leída  por  Mo- 
ratín en  1777,  en  la  Sociedad  Económica 
Matritense,  diciendo: 

Aquel  dulce  Moratín 

•  ••  

que  á  Hormesinda  y  á  Guzmán 

cantó  en  lerguaje  morisco;  (1) 

y  por  Vía  estro  de  un  arte 


(1)  Alude  el  poeta  á  las  dos  tragedias  de 
D.  Nicolás  tituladas  Hormesinda  y  Guzmán 
él  Bueno, 


ADVPmTRNCTA 


muy  semejante  al  de  Ovidio, 
ha  visto  inmortalizados 
sus  versos  v  su  apellido 
en  las  puertas  de  los  templos 
no  menos  que  en  un  edicto. 
Y  en  la  nota  á  este  pasage  añadía  el 
malicioso  Triarte*  «Moratín  compuso  un 
poema  intitulado:  Arte  de  las  ¡netas,  que 
se  ha  prohibido.» 

Efectivamente  en  el  Indice  ex piirri ato- 
rio  impreso  en  Madrid  en  1844,  página 
26,  se  lee:  Arte  de  las  putas:  poema  ma- 
nuscrito en  106  páginas,  así  intitulado. 
Se  divide  en  cuatro  cantos:  el  1.^  empieza: 
Hermosa  Venus  que  al  amor  presides]  y 
el  4.^  acaba:  El  dulce  Moratín  fué  mi 
maestro. — Edicto  de  20  de  Junio  de  1877.» 

Aparte  de  ésto,  el  estilo  del  poema  está 
claramente  acusando  la  mano  del  cantor 
de  Dorisa,  á  quien  nombra  al  principio  é 
indica  en  otros  lugares  de  su  obra.  Sobre 
la  época  en  que  el  Arte  fuese  compuesto, 
un  bibliófilo  muy  inteligente  nos  mani- 
festó tener  un  vago  recuerdo  de  haber 


8 


ADVKETKNCIA 


visto  otro  manuscrito  fecha  en  1772  y  no 
hay,  á  nuestro  juicio,  motivo  para  recha- 
zar,esta  fecha  como  aproximada.  Haylas, 
sí,  para  negar  que  fuese  obra  de  la  prime- 
ra juventud  del  poeta,  quien  lo  escribiría 
siendo  estudiante  en  Valladolid.  Las  con- 
tinuas referencias  á  cosas  y  personas  muy 
posteriores  á  1759  en  que  vino  á  Madrid, 
ya  casi  terminada  su  carrera  de  abogado, 
excluyen  aquella  hipótesis.  Así  habla,  por 
ejemplo,  de  los  bailes  de  máscaras  en  el 
teatro  de  los  Caños  del  Peral  que,  como 
es  sabido,  no  fueron  establecidos  por  el 
conde  de  Aranda  hasta  1767  y  cesaron 
en  1773;  y  cita  algunos  toreros  como  Cán- 
dido y  Pedro  Romero  que,  según  cree- 
mos, no  empezaron  á  trabajar  hasta  el  úl- 
timo tercio  de  aquel  siglo. 

Además  de  la  larga  y  curiosísima  lista 
de  prostitutas  madrileñas  que  contiene  el 
canto  II  del  poema,  se  mencionan  en  di- 
versos lugares  del  mismo  otras  personas 
entonces  vivas  como  los  toreros  Pascual 
Brey,  Marchante,  Gramero,   el  Mulato^ 


ADVERTENCIA 


Pernando,  picador  de  toros;  los  médicos 
Urbina,  Juan  de  Dios  y  Talayera;  la  La- 
venana,  có  mica;  D.  Felipe  de  Castro,  es- 
cultor; D.  J.  Inza,  pintor;  Paco  el  boti- 
cario, bailarín;  Carrera?,  inüsico;  Moya, 
tirador  de  escopeta;  Dionisio,  caballista 
ó  picador;  un  tal  Bragazas,  tirador  de 
barra  y  algún  otro. 

Del  mérito  y  carácter  de  la  obra  nada 
hay  que  decir:  su  extensión  no  es  tanta 
ni  su  estilo  tan  confuso  que  exija  comen- 
tario. La  imitación  áol  Arte  de  amar,  de 
Ovidio,  es  patente  en  muchos  pasajes,  co- 
mo aquel  en  que  señala  los  lugares  más 
adecuados  de  la  corto  para  hallar  mujeres 
de  biteyi  trovado^  que  decía  el  Arcipreste 
de  Hita.  A  Quevedo  imita  y  hasta  copia 
en  algunas  sentencias  satíricas  como  la 
chistosa  de  los  cuernos.  Pero  muy  espe- 
cialmente imita,  en  la  larguísima  enume- 
ración de  rameras  madrileñas,  á  otro  cé- 
lebre poema  del  siglo  XV  titulado:  La 
Caraj ¿comedía j  impreso  en  Valencia  en 
1519  y  reimpreso,  con  otras  poesías  de 


ADVERTENCIA 


igual  clase,  en  Londres,  en  1841  con  el  \ 
título  de  Cancionero  de  obras  de  burlas 
provocantes  á  risa.  ' 

El  Arte  de  las  putas  quedó  incompleto: 
en  los  últimos  versos  se  promete  un  canto  \ 

Vy  que  según  toda  probabilidad,  ni  com- 
puso ni  pensó  en  componer  el  poeta.  Las 
dimensiones  que  hoy,  tenía  en  ]  777  cuan-  ; 
do  fué  puesto  en  el  Indice^  y  entonces  ya  , 
no  se  curaba  D.  Nicolás  de  trabajos  de  \ 
esta  naturaleza.  \ 
Y  aquí  debíamos  de  terminar  esta  ad-  \ 
vertencia,  porque  no  es  fácil  disculpar  al  "\ 
autor  que,  como  Moratín,  se  entretiene  en  | 
escribir  semejantes  obras.  Pero  no  pode- 
mos menos  de  declarar  que  la  presente  ■ 
dista  mucho  de  parecerse  á  las  que  hace  | 
brotar  la  perversidad  moderna.  Es  el  de  | 
Moratín  un  poema  brutal  y  grosero;  pero  I 
no  creemos  que  peligroso:  el  tono  zumbón  \ 

ó  irónico  que  domina  en  todo  él  le  hace  j 
parecerse  más  á  aquellas  composiciones  i 
que  en  nuestro  antiguo  Parnaso  se  lia-  | 
biaban  de  burlas,  que  á  las  que  produjo  ] 


ADVERTENCI  V 


11 


en  todos  tiempos  la  refinada  lascivia  fran- 
cesa é  inglesa.  No  son  muchos  ni  muy 
extensos  los  pasajes  de  franca  obscenidad^ 
ni  ésta  se  presenta  con  carácter  atractivo 
ó  simpático.  De  todos  modos,  unos  cuan- 
tos ejemplares  impresos  de  este  divertido 
disparate  poético,  no  ponen  ni  quitan  ma- 
licia en  el  mundo. 


.  JA  'JA  /A  1'/.  'JA  JA  : 


v^'JA^  JA'jj^''jy:i 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


CANTO  PRIMERO 


HERMOSA  Venus  que  el  amor  presides^ 
y  sus  deleites  y  contentos  mides, 
dando  á  tus  hijos  con  abiertas  manos 
en  este  mundo  bienes  soberanos: 
pues  ves  lo  justo  de  mi  ijoble  intento 
déle  á  mi  canto  tu  favor  aliento, 
para  que  sepa  el  orbe  con  cuál  arte 
las  gentes  deberán  solicitarte, 
cuando  entiendan  que  enseña  la  voz  mia^ 
tan  gran  ciencia  como  es  la  putería. — 
Y  tú,  Dorisüy  que  mi  amor  constante 
te  diVnaste  escuchar,  tal  vez  amante^ 


14 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


atiende  ahora  en  versos  atrevidos 

<3Ómo  instruyo  á  los  jóvenes  perdidos, 

y  escucha  las  lecciones  muy  galanas 

que  doy  á  las  famosas  cortesanas. 

Mas  ya  advertido  mi  temor  predice 

que  al  escuchar  propuestas  semejantes 

tu  modesto  candor  se  escandalice; 

pues  no,  Dorisa  bella,  no  te  espantes 

que  no  es  como  en  el  título  parece, 

en  la  sustancia  esta  obra  abominable. — 

Por  mí  la  serie  de  los  tiempos  hable; 

pues  siguieron  las  mismas  opiniones 

todos  los  siglos,  todas  las  naciones, 

j  hallarás  en  el  mundo  practicados 

mis  dogmas  por  las  gentes  m-^.s  ilustres 

de  entrambos  sexos;  no  permita  el  hado 

que  la  obscena  maldad  ninguno  aprenda 

siendo  yo  su  maestro;  el  que  aun  no  entienda 

del  rígido  apetito,  no  me  lea 

á  no  ser  que  advertencias  pretendiese 

del  mal  para  evitarlo,  pues  cogido 

puede  un  incauto  ser  muy  fácilmente, 

del  contrario  que  no  es  bien  conocido. 

Así  como  se  informan  los  pedantes 

de  Galeno  y  de  Lárraga,  estudiantes 

del  homicidio,  estupro  y  adulterio. 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


15 


de  plétora,  aneurisma  y  esquinencia 
para  ahuyentarlo,  como  dicen  ellos, 
con  rosario  y  con  pócimas  amargas, 
yo  no  pretendo  con  arengas  largas 
disuadir  el  amor  puro  y  constante 
de  solo  á  sólo,  ni  romper  deseo 
la  coyunda  que  enlaza  el  Himeneo. 
Sufra  el  cuello  magnánimo  y  lohusto 
su  yugo  tan  pesado  como  justo, 
y  evitará  el  horror  de  mis  lecciones; 
mas  ¡qué  de  estorbos,  oh  Fortuna,  pones 
para  lograrlo!  el  áspero  dinero 
le  falta  al  uno,  al  otro  la  licencia 
del  superior  ó  el  padre  muy  severo. 
^Quién  bastará  á  adornar  de  resistencia 
para  que  el  otro  sufra  eternamente 
á  una  mujer  fantástica,  insolente, 
que  fiada  en  el  lazo  indisoluble 
tiranamente  usurpa  el  despotismo 
del  hombre,  su  prudencia  despreciando? 
¡De  cuántos  infortunios  libertada 
fuera  la  humanidad  si  este  contrato 
le  anularan  violadas  condiciones! 
Aunque  no  permitido,  practicado 
vicio  que  aun  hoy  ya  no  es  disimulado; 
¡cuántos  suspiros,  cuántas  aflicciones 


16 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


ocultas  se  acallaran  si  el  recelo 
turbara  las  seguras  posesiones! 
Diera  yo  entonce  inútiles  lecciones; 
mas  paes  el  mundo  sigue  este  sistema, 
no  hay  alguna  razón  para  que  tema 
el  mío  establecer.  Sin  duda  alguna 
fuera  mejor  que  el  mundo  me  creyese 
y  su  amor  cada  cual  diese  á  la  amada 
para  siempre  en  coyunda  muy  sagrada, 
ó  en  castidad  purísima  viviese; 
¡Castidad!  gran  virtud  que  el  cielo  adora, 
virtud  de  toda  especie  destructora, 
y  si  los  brutos  y  aves  la  observaran 
comiéramos  de  viernes  todo  el  año: 
pero,  ;por  qué  abrazar  el  Himeneo? 
Mucli'  s  en  los  demás  escarmentados 
le  aborrecen  tenaces,  pues  templados 
no  son  los  hombres,  ni  templarse  pueden 
si  no  quebrantan  la  naturaleza 
con  muy  duro  y  con  áspero  castigo, 
que  es  inhumanidad  si  no  es  fiereza, 
de  la  ley  natural  dogma  enemigo 
y  no  puede  haber  hombre  si  es  humano 
que  lo  deje  de  ser.  Con  modos  feos 
y  horrendos,  sacia  el  uno  con  vil  mano 
el  brutal  apetito  á  sus  deseos; 


ABTE  DE  LAS  PUTAS 


17 


no  es  falso  por  no  público  este  crimen, 

ningunos  aunque  callan  de  él  se  eximen. 

Otro  incauto  en  nocturca  complacencia 

sin  que  al  sueño  hacer  pueda  resistencia 

despierta  humedecido,  la  blancura 

de  la  ropa  interior  contaminada 

sin  propio  vaso,  en  fin,  desperdiciada 

la  sustancia  vital  capaz  de  vida: 

y  no  siendo  posible  que  se  impida 

lo  que  naturaleza  á  voces  clama, 

ya  justa  ó  injustamente,  inevitable 

es  de  amor  apagar  la  ardiente  llama. 

Tanto  cristiano  Demosténes  hablaba 

fulminando  del  pulpito  amenazas 

al  lascivo;  mas  ^;qué  han  adelantado? 

El  mundo  aun  hoy  se  está  como  se  estaba 

prueba  es  que  sus  razones  no  han  bastado. 

Pues,  ¿qué  delito  mi  inocente  Musa 

comete,  cuando  á  un  mal  inevitable 

no  pudiendo  extinguirle,  le  modera 

la  malicia  fataP  Ya  que  haya  mal 

el  modo  por  lo  menos  bueno  sea 

y  hágase  bien  el  mal.  Si  yo  evitara 

tanto  dispendio  en  jóvenes  perdidos, 

¡qué  felices  mis  verpos  contemplara! 

[cuántos  enagenados,  mal  vendidos, 


18 


FERNÁNDEZ  DK  MORATIN 


cuantiosos  patrimonios  mendigando 
se  nuran  por  las  patas  insaciables! 
Si  fuera  la  dulzura  de  mi  canto 
capaz  de  impresionar  el  horj-oroso 
gálico  inmundo  y  su  extinción  lograse, 
esta  si  fuera  de  mi  canto  hazaña. 
La  primer  flota  que  nos  trajo  á  España 
Colón  desde  las  Indias,  á  quien  dieron 
en  Ñapóles  su  nombre  los  franceses, 
si  á  lo  menos  ¡oh  Musa!  consiguieses 
evitar  los  escándalos!...  Si  acaso 
facilitando  hacia  el  burdel  el  paso 
cerraras  las  alcobas  conyugales 
j  las  castas  purezas  virginales 
aseguráras,  ¡qué  íeliz  serias! 
Hubiera  quien  mis  dulces  poesías 
notara  de  impiedad  viendo  que  en  ellas 
se  asegura  el  honor  do  las  doncellas. 
Si  moderan  los  gastos  excesivos 
que  pierden  á  los  jóvenes  lascivos, 
y  el  contagio  venéreo  se  destierra 
de  las  ardientes  ingles,  y  seguros 
los  tálamos  nupciales,  los  futuros 
frutos  de  bendición  esperan  ciertos; 
y  el  infame  adulterio  aniquilado 
llega  en  España  á  ser  desconocido, 


ABTE  DE  LAS  PUTAS 


19 


y  el  escándalo  siempre  aborrecido 

del  cielo,  no  da  ^^a  en  los  ojos  castos 

pésimo  ejemplo,  el  daño  menor  debe 

sufrirse  por  obviar  mayores  daños. 

Así  el  profano  Coliseo,  el  fuerte 

circo  para  lidiar  los  bravos  toros 

por  sólo  entretener  tantos  ociosos, 

con  mil  casas  de  juego  se  consienten. 

Las  leyes,  la  política  indulgente 

á  los  concubinarios  dio  licencia 

por  salvar  al  consorte  el  nupcial  lecho. 

'Ciudades  cultas  dan  con  alto  techo 

al  público  burdel  magnificencia 

y  las  vírgenes  castas  y  matronas 

^on  no  invadido  honor  cruzan  las  calles, 

y  así  ¡ohl  cualquiera  que  el  perderte  abona, 

la  sacra  inmensidad  de  la  nobleza 

no  profanes  sacrilego,  atrevido, 

vuelve  á  mi  verso  el  lujurioso  oído, 

que  en  él  se  encuentra  el  lupanar  inmundo 

que  por  escrito  á  tu  lascivia  fundo. 

Y  no  pienses  que  invento  estas  maldades; 

de  tí  son  aprendidas;  no  que  lo  hagas 

te  mando,  sino  escribo  lo  que  haces 

y  acaso  encontrará  la  incontinencia 

de  ambos  sexos  remedio  al  informarse 


20 


FERNÁNDEZ  DE  MORATJN 


de  la  astucia,  del  dolo  y  la  impudencia 

que  recíprocamente  en  engañarse 

practican  unos  y  otros,  y  es  posible 

que  así  fuese  la  enmienda  conse^uible, 

y  todos  conociéndose  se  teman 

y  se  aborrezcan  y  se  enmiende  el  mundo: 

mas  ya  tocado  de  un  pesar  profundo 

mi  crédito  en  balanzas  considero; 

me  juzgas  un  perdido  putañero 

pues  del  arte  y  las  putas  doy  noticia. 

La  consideración  ni  la  justicia 

no  engendra  tal  concepto,  es  hijo  espúrea 

del  satírico  humor  de  tu  malicia; 

ni  es  el  escrito  indicio  de  la  mente, 

con  modesta  conducta  y  recta  vida, 

mi  Musa  es  juguetona  y  divertida; 

Virgilio  así  y  Homero  el  excelente 

hubieran  sido  atroces  y  guerreros 

las  armas  y  las  cóleras  cantando; 

ni  el  nombrar  son  indicios  verdaderos 

del  tratarla  persona.  De  Alejandro, 

Curcio,  su  historiador  no  vió  el  semblante;: 

no  es  maravilla  que  mi  Musa  cante 

un  arte  al  parecer  de  los  peores; 

maldades  se  han  escrito  bien  mayores 

de  todos  aplaudidas.  Uno  escribe 

en  el  arte  espantoso  de  la  guerra 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


21 


preceptos  de  asolar  toda  la  tierra, 

pernicioso  y  horrible  á  los  humanos, 

otro  pretende  habilitar  las  manos 

6n  fundir  el  metal  de  ios  cañones 

para  derribar  hombres  d  millones 

y  alcázares  que  el  tiempo  no  lo  haría 

al  trueno  de  la  horrenda  artillería. 

El  arte  de  verter  la  sangre  humana 

con  la  espada  fatal  es  aprendido 

de  Príncipes  y  grandes,  y  es  leído 

^1  libro  de  políticas  aleves 

para  oprimir  la  libertad  del  pueblo 

sin  que  él  lo  advierta.  Son  mucho  más  leves 

mis  delitos:~iio  incito  asolamientos, 

destrucciones  ni  muertes  horrorosas, 

sólo  facilitar  las  deleitosas 

complacencias  de  amor  inescnsables 

por  modos  á  ninguno  imaginables 

solicito  y  del  arte  meretricio 

pretendo  por  mi  astucia  y  mi  desvelo 

ser  nuevo  Tiphis  y  otro  Machiavelo. 

Y  no  defenderé  que  bueno  sea, 

mas  solo  se  que  los  insignes  hombres 

qvLQ  fueron  inclinados  lo  siguieron 

y  los  que  fueron  frios  no  lo  hicieron; 

y  no  es  virtud  dejar  lo  que  no  gusta. 


22 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


Unos  van  al  Peñón,  otros  se  dejan 

llevar  hasta  Manila  desterrados: 

Los  brutos  quieren  ser  despedazados 

primero  que  ceder  este  derecho. 

La  malicia  y  la  envidia  sólo  han  hecho 

este  vicio  el  mayor  de  las  maldades 

mas  ¡cuánto  son  peor  las  falsedades, 

hurtos,  ingratitud  y  tiranía!; 

y  esto  se  pasa  y  aun  aplaude  hoy  día. 

Por  ceremonia  sólo  no  nombramos 

lo  que  hacemos:  verás  una  casada 

que  primero  dirá  mil  impiedades 

que  aquello  que  hace  más  y  más  le  agradaf 

y  piensa  injusta  una  mujer  honrada 

que  con  ser  fria,  lícito  le  es  todo; 

y  no  piensan  los  hombres  de  otro  modo; 

pues  muchos  hallarás  que  sin  empacho 

se  alaban  de  matar  (acción  horrible) 

y  no  osarán  decir  que  han  engendrado. 

Una  sola  manera  se  ha  encontrado 

de  hacer  los  hombres;  mas  de  deshacerlos 

¡cuántas  industrias  inventó  la  muerte! 

y  el  instrumento  que  los  mata  fuerte 

vapor  gala  y  blasón  pendiente  al  lado 

y  el  que  los  hace,  oculto  y  deshonrado; 

y  los  hombres  inicuos  dan  laureles 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


23 


al  que  mata  á  un  millón  de  sns  hermanos 

y  deshonran  al  que  ama  las  mujeres. 

¡Cuánto  es  mejor,  ó  cuanto  menos  malo, 

que  el  grande  Motezuma  á  tres  mil  de  ellas 

en  hamacas  gozó  sus  miembros  bellos 

que  no  que  el  fiero  Escanderbek  matase 

con  su  alfanje  espantoso  tres  mil  de  ellosl 

¡Ojalá  que  los  hombres  no  forniquen, 

si  esto  es  posible,  mas  si  no  hay  remedio 

ojalá  que  los  vicios  se  limiten 

á  este  solo;  perezcan  los  traidores 

alevosos,  sin  ley,  y  usurpadores 

y  se  verá  si  pierde  ó  gana  el  mundo! 

Mas  el  principio  en  que  mis  artes  fundo 

¿quién  dirá  que  destruye  lo  que  enseña? 

Oid.  A  la  mujer  más  pedigüeña 

enseño  á  no  pagar  el  vil  trabajo. 

Si  esta  lección  tomara  todo  majo, 

obra  de  caridad  sin  duda  fuera, 

pues  cada  cual  con  tanto  chasco  viera 

que  no  da  utilidad  el  putaismo, 

sino  es  hambre,  lacerias  y  el  abismo. 

Si  hay  algún  medio  de  extinguir  Jas  putas. 

es  sólo  no  pagarlas:  mil  oficios 

y  fábricas  insignes  se  perdieron 

luego  que  su  labor  sin  premio  vieron. 


24 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


Pero  si  ven  que  con  abrir  las  piernas 

se  abren  las  duras  bolsas  y  hacen  tiernas, 

¿qué  han  de  hacer  sino  alzar  los  guardapiesea 

para  coger  el  oro  que  no  caiga 

al  suelo,  y  vergonzosas  ó  corteses 

procurarse  tapar  con  la  camisa 

la  cara  como  algunos  santos  frailes? 

Las  hazañas  del  fiero  Masinisa, 

¿qué  son  más  que  delitos  execrables? 

César,  Mario  y  Eneas  endiosado, 

¿qué  fueron  sino  ilustres  malhechores? 

y  esto  les  mereció  versos  y  loores 

que  los  dioses  (si  es  dable)  han  envidiado. 

¿A  quién  mayores  daños  ha  causado 

el  Macedón  terrible?  ¿A  la  Roxana 

cuando  en  el  lecho  oriental  la  aci*riciaba 

y  á  la  Roina  Talistres  que  buscando , 

le  vino  para  holgarse  trece  noches, 

ó  á  Darío,  á  quien  del  reino  despojado 

causó  la  muerte,  y  de  otros  mil  millones, 

y  al  corpulento  Poro  que  arrogante 

cayó  desde  su  altísimo  elefante, 

sin  fuerzas  y  sin  reino  y  sin  blasones 

y  sin  ver  más  la  luz  de  las  estrellas? — 

Hespondan  ellos  y  respondan  ellas. 

La  inconsideración  llama  borrones 


AETE  DE  LAS  PUTAS 


25 


de  su  historia,  el  querer  á  las  majeres, 

j  grandeza  matar  millares  de  hombres, 

y  el  furioso  D.  Pedro  de  Castilla, 

fué  cruel  por  matar  á  D.  Fadrique, 

mas  no  por  empreñar  á  la  Padilla. 

Pero  si  alguno  hubiese  que  replique 

que  más  valiera  ser  mi  lengua  muda, 

que  para  darla  azotes  muy  crueles, 

no  es  bien  que  muestre  á  Venus  tan  desnuda, 

sepa  no  escribo  yo  contra  las  leyes. 

Si  esto  se  mira  con  intención  buena, 

en  las  Cortes  de  Soria  nuestros  reyes 

con  mantillas  de  grana  distinguieron 

á  las  putas,  y  así  las  permitieron. 

Todas  las  cosas  las  perver.sa^  almas 

-corrompen  siempre,  quítense  las  fiestas 

•de  toros,  las  devotas  romerías 

y  los  teatros;  ¿qué  hay  en  las  comedias 

sino  disolución?  Artes  que  avisan 

con  blandas  y  alevosas  dis  reciones 

«1  modo  de  engañar  los  corazones. 

¡Oh!  ¡cuántas  honras  destruyó  la  Puerta 

del  Sol!,  ¡cuántos  escándalos  se  lloran 

en  la  profanación  de  las  iglesias! 

¿quién  quitar  puede  todas  estas  cosas? 

Ni  es  maravilla  que  mi  verso  advierta 


26 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


los  riesgos  cual  los  marca  el  navegante 

por  que  los  huya  quien  está  ignorante^ 

ni  el  vuelo  extrañará  de  fantasía 

licenciosa  tal  vez,  el  que  no  ignore 

lo  que  es  burla,  invención  y  poesia 

y  el  que  por  mal  carniao  mi  arte  tome 

eulpa  es  suya:  panales  y  ponzoña 

salen  del  jugo  de  unas  mismas  flores. 

El  cauto  caminante  y  el  que  roba 

ciñen  el  lado  de  la  amiga  espada 

con  intenciones  bien  diversas  todas 

¿Qué  hay  más  útil  que  el  fuego?  Mas  si  trata^ 

alguno  quemar  templos  y  ciudades, 

¿qué  cosa  hay  que  produzca  más  maldades? 

¿Temes  acaso  que  las  tiernas  almas 

pervierta  de  los  niños  inocentes 

con  mi  verso?  ¡Ah  piedades  imprudentes!, 

¡Oh  padre  de  familia  vigilante! 

¡oh  ayo,  quizás  sopista  é  ignorante! 

¿no  alejas  de  su  mano  delicada 

las  tijeras  y  puntas  de  cuchillos, 

pistolas  y  los  filos  de  Toledo, 

no  por  malas  en  sí  sino  por  miedo 

de  que  les  dañe  lo  que  luego  sirve? 

Pues  estas  artes  enseñar  te  vedo, 

del  mismo  modo  al  pequeñuelo  infante- 


ARTE  DE  I  AS  PUTAS 


27 


hasta  que  en  la  virtud  esté  ya  firme. 

Sábele  educar  bien  y  no  reduzcas 

á  ciertas  vanas  fórmulas  externas 

el  nombre  de  virtud  adulterado. 

Al  joven,  cual  se  debe,  ya  educado 

nada  le  ofenderá,  ni  ignorar  puede 

el  uso  á  cada  miembro  destinado. 

Si  á  las  artes  se  inslina,  la  pintura 

le  mostrará  los  feminales  miembros 

haciendo  fuerza  Andrómeda  desnuda. 

El  arte  del  divino  Polic^eto 

le  enseñará  á  copiar  en  ia  Academia, 

sin  velo  ni  pudor,  la  hermosa  Venus 

y  asi  formó  el  cincel  hecho  una  uva 

al  Baco  de  Aranjnez  sobre  la  cuba. 

Os  parecerá  horrible  ver  pintado 

por  mis  versos  un  fraile  y  una  monja 

que  se  están  á  placer  regodeando; 

pues  ^cuánto  más  terrible  es  ver  pintada 

la  horrorosa  y  cruel  carnicería 

que  en  inocentes  víctimas  se  hacía 

por  Heredes;  las  castas  compañeras 

con  Ursula  morir;  ó  derribada 

del  Salvador  la  estatua,  sacrilegios 

atroces  del  feroz  Iconoclasta? 

Y  á  estas  pinturas  das  honor  y  precio. 


28 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


Si  no  es  el  joven  ignorante  ó  necio 

cómo  le  enseñarás  filosofía, 

y  la  experimental  anatomía, 

y  aun  la  religión  misma  sin  que  sepa 

cuánto  puede  Haber  sin  ver  mis  artes? 

las  noticias  que  ¡oh  Historiu!  nos  reparres, 

^son  todas  para  ejemplo?  Aquel  que  lea 

cuántos  hombres  mataba  en  la  pelea 

Aquiles,  el  del  yelmo  empenachado, 

¿por  ventura  á  lo  misoao  está  obligado? 

y  el  que  estudia  la  infiel  Mitología, 

¿no  aprende  la  falsa  religión  impia? 

^Quién  cerrará  los  inocentes  ojos 

del  niño  cuando  mire  por  las  calles 

los  perros  que  se  ligan?  Verá  siempre 

mullir  un  mismo  tálamo  á  sus  padres 

y  siempre  obrdrá  en  él  naturdeza. 

Mas  ^'qué?,  ¿llegó  á  tanto  la  vileza 

que  e  propagar  la  especie  fué  afrentoso 

comercio?  y  es  preciso  y  es  gustoso; 

¡cuánto  mejor  que  el  pernicioso  naipe 

no  se  haga  oculto  y  no  dará  vergüenza! 

No  hay  bien  alguno  que  en  el  mundo  venza 

el  bien  de  gozar  uno  su  querida; 

por  eso  cosa  no  hay  más  perseguida 

de  la  envidia  de  esotros:  y  el  recelo 


AKTE  DE  LAS  PUTAS 


29- 


de  ser  de  los  demás  interrumpido, 

fué  el  origen  de  hacerlo  en  lo  escondido; 

que  no  porque  ello  fuese  vergonzoso. 

Asi  el  niño  se  oculta  receloso 

de  la  importunación  de  esotros  niños 

á  comer  solo  el  dulce  que  le  diste 

sin  ser  el  comer  dulce,  en  si,  acción  mala; 

y,  creedme,  que  es  solo  el  escondite 

quien  cansa  la  malicia;  y  así  vemo)< 

cuánto  al  ver  una  teta,  nos  movemos, 

de  una  honesta  doncella  que  la  tapa; 

mas  las  amas  de  leche  nada  incitan 

pues  la  costumbre  y  aprensión  lo  salvan;: 

y  esto  sucede  eu  las  desnudas  indias. 

No  piense  alguno  que  mi  verso  enseña 

los  vicios;  soy  espejo,  no  oficina; 

mi  canto  avisa,  pero  no  aconseja 

como  el  teatro;  así  los  sibaritas 

la  borrachera  hicieron  detestable 

embriagando  primero  á  los  esclavos, 

viendo  sus  hijos  vicio  tan  infame! 

Tu  lujuria  estos  versos  ha  inspirado; 

otros  serios  canté,  no  me  escuchaste;. 

pues  oye,  que  pensando  deleitarte 

doctrina  beberás  disimulada, 

ó  viciosa,  pues  pura  no  te  agrada; 


.80 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


y  asi  la  rectitud  de  los  Jueces 
neveros  no  interrumpa  mis  acentos, 
ni  me  conde ue  hasta  cant^ir  seis  veces, 
y  el  mundo  me  dará  agradecimiento, 
porque  tantos  que  el  tiempo  mal  emplean 
putean  sin  saber  lo  que  putean, 
por  falta  de  maestro  y  de  un  buen  libro 
que  enseñe  el  arte  que  por  piedad  solo 
para  commn  uiilidad  escribo 
por  evitar  absurdos  mayormente. 
'  Cuando  hoy  abuudan  tantos  metodista» 
de  estudiar  de  curar  los  sabañones 
y  otras  mil  cosas;  ¿ha  de  estar  siu  reglas, 
-sólo  fiada  en  apurar  las  tradiciones, 
tan  gran  ciencia  como  es  la  putería? 
No  consintiera  tal  la  Musa  mía. 
Bien  haya  el  i  ri ventor  tan  excelente 
de  un  arte  en  todas  formas  eminente, 
'tan  Util  y  gustoso,  ¿quién  sería? 
;  ¡qué  elogios  al  saberlo  yo  le  haría! 
Mas,  ¿cómo  no  percibe  mi  rudeza 
que  el  autor  sólo  íuó  naturaleza? 
.En  la  ley  natural  no  fue  delito 
ser  los  hombres  más  justos  putañeros, 
.ni  tuvo  entonces  tasa  el  apetito. 
iDel  padre  Abraham  las  venerables  canas 


ARTE  L>E  LAS  PUTAS 


31 


con  la  mulata  Agar  reverdecieron, 
y  Jacob  satisfizo  á  ambas  hermanas 
y  el  justo  Loth,  después  de  bien  bebido, 
de  Segor  en  los  senos  más  secretos 
hizo  á  sus  hijas  madres  de  sus  nietos. 
Del  santo  rey  David  violó  el  serrallo 
el  miembro  de  Absalón.  Tampoco  calió 
de  Salomón  científico,  la  ciencia 
en  elegir  muchachas  empleada. 
De  la  profana  historia  no  se  añada 
ejemplar  que  sobre  esto  nada  prueba. 
Apenas  héroe  en  letras  y  armas  grande 
se  halla  á  las  meretrices  no  inclinado, 
ni  es  maravilla.  ¿Dónde  se  ha  inventado 
conveniencia  mayor  que  el  putaismo? 
Cada  cual  lo  contemple  por  si  mismo. 
Enciéndese  la  sangre  recaliente 
en  un  joven  robusto  y  muy  ardiente; 
en  un  vie)o,  en  un  clérigo  ó  en  un  fraile 
y  esprimiendo  la  pringue  á  los  riñones, 
baja  por  sutilísimas  canales 
á  esponjar  los  pendientes  compañones, 
los  músculos  flexibles  extendiendo^, 
y  el  instrumento  humano  entumeciendo, 
.hasta  el  ombligo  se  levanta  hinchado, 
del  semen  abundante  retesta  lo, 


32 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


que,  reventando  por  salir,  comprueba 

ser  venenoso  estando  detenido, 

según  el  docto  Hipócrates  decía. 

Un  hombre  en  tal  afán  constituido, 

más  que  otra  cosa  á  la  piedad  conmueve; 

predicarle  templanza  no  se  debe, 

por  ser  inútil,  ¿dónde,  pues,  iría? 

Aun  cuando  fuese  justo  que  invadiese 

las  mujeres  honradas,  ¿hallaría 

quien  su  gula  carnal  satisfaciese 

¿Y  habrá  caritativa  providencia 

mejor  que  el  encontrar  una  muchacha? 

que  á  su  gusto  le  dé  pronta  licencia,^ 

sin  costarle  millaras  de  pisadas, 

postes,  suspiros,  lágrimas,  ternezas, 

escrúpulos,  regalos  y  paseos, 

estar  al  tocador  todos  los  días 

y  la  noche  pasarla  en  galanteos, 

y  rematar  por  fin  de  estas  porfías 

con  que  su  honor  Jes  pone  impedimento, 

ó  en  que  no  hay  ocasión,  después  que  el  otra 

su  gusto  ya  logró  mil  veces  ciento, 

y  todo  á  costa  nada  más  que  un  poco 

de  dinero,  vil  precio  á  tanto  gusto? 

No  sé  por  cierto  cómo  hay  quien  no  deje 

de  galantear  al  modo  quijotesco, 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


83 


ni  cómo  hay  españoles  que  cortejen 

contra  el  carácter  impaciente  suyo, 

haciendo  noviciado  el  cabrón  aje. 

Que  no  es  muy  malo  el  putear  arguyo, 

por  más  que  griten  mil  Matusalenes 

con  arrugada  frente  y  blancas  sienes, 

porque  ellos  ya  no  puedan;  sus  razones 

no  dan  más  fuerza,  imposible  es  darla; 

dignas  de  risa  son  sus  opiniones; 

ya  el  tiempo  se  acabó  en  que  se  creía 

á  un  viejo  cualquier  cosa  que  decía 

sin  más  exámen;  ya  se  ha  desterrado 

de  las  aulas  la  hipótesis;  se  niega 

lo  que  se  ve  si  no  está  demostrado. 

Juzga  el  mundo  en  común  que  el  ansia  ciega 

de  murmurar,  de  amonte  nar  tesoros, 

de  ser  de  un  corazón  inexorable, 

no  es  maldad,  ó  que  es  más  abominable 

el  fornicar  el  hombre  una  mozuela. 

¡Oh,  autores  viles  de  perversa  escuela, 

que  fundáis  la  virtud  en  abstenerse 

de  una  cosa  precisa  y  no  dañosa! 

Mas,  ^cómo  el  daño  dejará  de  verse 

del  infame  político  arbitrista 

y  otros  dignos  de  injuriosa  lista^ 

No  son  los  majos,  no,  tan  perniciosos, 


34 


FERNÁNDEZ  BK  M  GRATIN 


ni  tienen  que  afrentarse  de  su  vicio: 

el  derramar  la  orina,  el  mismo  oficio 

viene  á  ser  casi  y  con  la  propia  cosa 

y  á  nadie  afrenta  acción  que  es  tan  forzosa; 

y  esotro,  ser  en  público  debiera, 

si  el  mundo  como  yo  inocente  fuera 

y  la  modestia,  al  fin,  no  lo  extrañara. 

El  Diógenes  filósofo  de  rara 

penetración,  así  pensó  prudente, 

mil  veces  la  ]Í!  terna  reluciente 

arrimó  á  un  lado  con  que  de  día  un  hombre 

buscaba  y  no  le  halló  entre  tanta  gente; 

y  á  la  primer  muchaclia  que  encontraba, 

cou  franca  y  muy  marcial  filosofía 

en  medio  de  una  plaza  l-a.  tendía, 

y  soltando  los  anchos  zaraguillos 

se  alzó  las  respetables  sopalandas 

y  sin  gastar  respuestas  ni  demandas, 

con  experimental  filosofía, 

si  activa  ó  si  pasiva  concurría 

á  la  generación  la  hembra,  quiso 

indagar;  mas  turbóse  de  improviso, 

viniéndole  temblores  y  esperezos; 

y  al  darla  ansioso  desdentados  besos, 

las  blancas  barbas  de  babazas  llenas, 

ni  aun  la  dejaban  respirar  apenas, 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


36 


y  el  bellaco  filósofo  apretaba. 

Toda  Atenas  atenta  le  miraba, 

y  el  vil  pueblo  ignorante  y  religioso 

y  el  Areópago  se  escandalizaba, 

y  el  sabio  así  amolando  como  estaba 

sin  sacarlo  alzó  el  rostro  y  dijo:  ¡oh  necios! 

no  os  admiréis  con  risas  y  desprecios, 

que  cosa  natural  es  la  que  bago, 

y  es  licito  lo  que  es  naturaleza. 

Del  hombre  solamente  la  simpleza 

dijo  que  esto  era  malo,  y  otro  día 

dirá  si  se  le  antoja,  que  es  pecado 

el  dormir  y  el  beber;  y  á  fé  que  habría 

quien  escrúpulo  hará  de  haber  cenado. 

No  estoy  yo  á  los  preceptos  obligado 

de  otro  hombre;  esto  no  puede  remediarse. 

como  el  que  al  vino  da  en  aficionarse; 

y  así  joh,  belitres!  no  os  admiréis  de  eso, 

pues  sólo  es  malo  siendo  con  exceso: 

jque  ha  de  ser  la  mujer  como  la  espada 

sólo  por  precisión  ejercitada! 

Si  esto  es  pecar  tan  dulce  y  tan  preciso, 

vaya  el  legislador  que  así  lo  quiso, 

y  al  hombre  enmienda  la  naturaleza 

ó  modere  á  la  ley  tanta  aspereza, 

que  no  hemos  de  ser  menos  que  los  brutos. 


36 


FEKNÁNDEZ  DE  MORATIN 


Así  el  del  Basto  en  Ñapóles  metía 
en  cama  de  cristales  trasparentes 
sus  pajes  con  muchachas  diferentes 
y  él  viéndoles  obrar  se  entretenía. 
No  por  ejemplos  tales  los  Catones 
me  miren  mesurados  y  ceñudos. 
Las  doncellas  más  castas  y  severas 
por  esas  calles  van,  medio  desnudos 
los  cuerpos,  sin  pudor,  de  las  rameras, 
y  no  lo  imitan  antes  detestando 
blasfeman  de  su  vil  libertinaje. 
Tú,  pues,  ¡oh  majo!  á  quien  á  tal  paraje 
condujo  ya  mi  verso,  si  movido 
en  tí  se  halla  el  espíritu  encendido, 
si  estás  bien  enterado,  que  mandarle 
á  un  joven  bueno  y  sano  continencia 
es  lo  mismo  que  darle  la  sentencia 
de  que  no  coma  ó  de  que  no  descoma, 
dos  cosas  necesarias  igualmente; 
Si  ya  esperezos  tu  cintura  siente, 
volviendo  en  torno  los  lascivos  ojos 
bufando  al  respirar  como  un  caballo, 
si  el  tuyo  ya  no  puedes  sujetallo 
y  empinándose  pierde  la  obediencia, 
que  no  hay  remedio,  y  de  tu  edad  florida 
deja  que  goce,  vaya  ese  nublado 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


37 


donde  haya  menos  mal,  ya  que  es  preciso 
descargue  en  monte  inculto  ó  alta  sierra: 
y  pues  los  dogmas  que  mi  canto  encierra 
señalan  el  paraje  donde  ir  debe 
la  tempestad  que  viene  amenazando, 
desatácate  y  vamos  empezando. 


CANTO  SEGUNDO 


PERO  8Í  en  tu  bolíáillo  los  doblones 
revientan  de  apretados  y  la  plata 
con  peso  preciosísimo  le  rompe, 
si  cuando  los  calzones  desatacas 
se  te  quedan  por  grillos  con  tal  peso, 
se  alzarán  para  tí  todas  las  faldas 
de  cualquier  hembra;  inútil  es  con  eso 
para  tí  mi  lección ^  pues  sólo  trato 
con  quien  por  pobre  dice  que  pleitea 
y  pretende  comer  bueno  y  barato; 
pues  las  armas  del  rey  (es  cosa  extraña), 
más  vencen  en  la  bolsa  que  en  campaña. 
Si  la  simple  y  feliz  naturaleza 


40 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


durara  en  la  inocencia  primitiva 
fuera  inútil  entonces  la  riqueza. 
Cada  cual  dió  de  balde  antiguamente 
lo  que  dió  para  ser  comunicable 
naturaleza,  y  yendo  lentamente 
el  interés  y  la  maldad  creciendo, 
á  trueque  de  castañas  y  bellotas 
el  amor  en  las  selvas  resonantes 
los  cuerpos  juntó  allí  de  los  amantes. 
Mas  la  codicia  femenil  á  horrendo 
punto  llegó:  muy  mal  las  ha  enseñado 
■el  hispano  Alejandro  de  las  putas; 
llenólas  de  oro  ya  que  no  de  leche, 
y  mala  obra  á  los  pobres  ha  causado. 
Tú  sigue  el  ejemplar  muy  ajustado 
del  hijo  que  no  excede  de  la  tasa 
pues  dice.  *mi  alto  honor;  mi  ilustre  casa» 
^qué  conexión  tendrá  con  su  trabajo 
ya  la  mujer,  que  ni  aun  la  propia  quiere 
sin  dádiva  especial  estar  debajo? 
La  boca  de  un  amigo  á  quien  quisiere 
más  informe,  responda:  el  pobre  viejo 
si  á  su  esposa  el  catalán  pellejo 
henchir  de  algún  abate  le  antojaba 
tanto  más  cuanto  el  precio  ella  ajustaba 
como  libra  de  peras,  y  no  quiso 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


41 


por  un  cuarto  tal  vez  de  diferencia, 
yo  que  te  procuré  la  conveniencia 
desde  el  principio,  abaratarlo  quiero; 
pero  es  bien  sepas  la  cuestión  primero 
aun  no  resaeJta  y  tanto  ventilada. 
Si  voluntario  ai  uno  más  le  agrada 
y  andar  á  la  que  salta,  otro  quería 
encabronarse  en  amancebamiento; 
pero  esto  ya  es  amor,  y  yo  no  intento 
de  amor  cantar  la  dulce  tiranía: 
muy  ronca  y  débil  es  la  musa  mía 
para  este  empeño;  en  el  amor  soy  Fénix 
mas  no  cisne  en  cantarlo;  ya  el  delito 
el  músico  del  Ponto  desterrado 
pagó  de  acometer  á  lo  vedado. 
Yo  á  las  que  hartazgo  dan  al  apetito 
me  atrevo  solamente,  y  no  merezco 
pena,  pues  no  hago  más  que  el  Magistrado 
que  pues  no  las  extingue,  las  tolera: 
y  así  es  bien  conocerlas  como  quiera; 
pero  el  grande  arte  de  la  putería 
repri^eba  todo  amor:  sé  conmisero, 
tendrás  tu  corazón  y  tu  dinero 
por  tuyo  siempre,  y  el  supremo  gusto 
de  andar  catando  caldos  diferentes 
y  probar  cuantas  mozas  van  al  Prado 


42 


FERNÁNDEZ  BE  MORATIN 


sin  peligro  de  verte  empalagarlo, 
pues  siempre  salsa  fué  la  diferencia. 
Con  lo  que  una  mantener  te  cuesta 
puedes  diferenciar  todos  los  días 
entre  las  que  mantienen  otros  tontos, 
juzgando  ser  los  únicos  actores; 
un  desatino  es  de  los  mayores 
pensar  tapar  buracos  de  pobretas 
golosas  de  intestinos  de  braguetas; 
antes  por  el  contrario  pensar  debes 
cómo  puedes  hacer  que  te  mantenga 
y  que  con  maña  á  ser  tu  esclava  venga 
fingiéndote  primero  el  generoso. 
Al  lozano  rufián  la  garbancera 
le  ofrece  así  el  bolsillo,  y  la  grillera 
que  chupó  una  abundante  canon gía 
y  ahora  consume  un  duro  cada  día 
sin  el  fausto  y  pagado  ei  disimulo. 
Seis  reales  gana  para  un  dormilón  espía 
por  fingir  que  la  estorba  dar  de  culo 
con  cuantos  machacar  en  el  mortero 
quieren,  y  el  centinela  es  el  primero. 
Ni  te  engañe  tampoco  la  que  diga 
que  es  mayor  el  amor  que  el  apetito, 
y  la  continuación  á  aquel  obliga. 
Falsas  sirenas  son,  amar  no  saben 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


45 


sino  solo  á  tu  bol&a;  está  vaciada, 

su  amor  infame  se  resuelve  en  nada. 

Arriba  de  dos  veces  no  permite 

nuestra  arte  á  una  gozar,  aunque  ella  fuera 

la  salerosa  y  chasca  Sattirnina, 

á  no  ser  que  lo  dé  por  solo  gana, 

que  entonces  no  hay  peligro  si  no  hay  gasto- 

En  la  primera  vez  persuadir  debes 

que  arrastrado  al  imán  de  su  b9lleza 

entre  la  multitud  qne  se  tropieza 

de  putas  en  la  corte  ha  muchos  días 

que  la  sigues  con  ansias  y  porfías, 

y  ella  á  tales  requiebros  no  enseñada 

riesgo  corre  de  ser  pronto  embaucada; 

y  cuanto  amor  al  cabo  de  mil  veces 

te  ha  de  dar,  te  dará  la  vez  primera, 

y  ofreciendo  gran  paga  mi  arte  funda 

que  hará  el  último  extremo  en  la  segunda. 

Demás  que  si  tú  sacias  tu  apetito, 

¿qué  cuidado  te  da  que  ella  desfogue 

é  que  guarde  la  leche  para  el  majo? 

Tú  con  mayor  astucia  que  trabajo 

se  la  puedes  sacar  si  te  importara. 

Muchas  ponderan  la  excelencia  rara 

del  encabronamiento  qne  preserva 

de  la  infección  venérea;  son  errores 


44 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


del  vulgo;  estar  tal  pueden  tus  humores 

que  aunque  estés  con  mujer  no  galicada 

se  corrompa  tu  linfa  de  escaldada, 

pues  la  disposición  es^á  en  nosotros 

y  hay  á  millones  experiencias  de  otros 

que  á  las  gorronas  van  de  las  tabernas 

llenas  de  lancetazos  y  botanas 

con  todo  Antón  Martín  entre  las  piernas, 

y  lo  sacan  más  limpio  que  una  espada. 

La  sarna,  así  la  peste  y  las  viruelas 

no  se  pegan  á  muchos  asistentes. 

y  ningún  otro  lo  pegó  al  primero. 

Debe,  pues,  el  experto  putañero 

no  dormirse  en  colchón  no  conocido; 

por  no  vivir  en  esto  uno  advertido 

le  arrimó  unas  perennes  purgaciones 

la  Catalana  de  la  calle  de  Hita. 

Huya  el  diestro  costumbre  tan  maldita; 

Dé  siempre  el  hurgonazo  de  pasada, 

á  Cándido  imitando,  el  gran  torero, 

que  por  lo  pronta  es  limpia  su  estocada. 

Tú  así  del  soto  á  casa  ve  á  atacarte: 

más  yo  quiero  del  todo  asegurarte, 

facilitando  del  condón  el  uso; 

feliz  principio  á  esta  artimaña  puso 

de  un  fraile  la  inventiva,  que  de  un  fraile 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


45 


solo,  ó  del  diablo  ser  invención  pudo. 

Iba  el  reverendísimo  cornudo 

ardiente  como  siempre  están  los  Padres, 

por  el  arroyo  abroñigal  al  campo 

una  tarde  de  sol  del  mes  de  Enero, 

y  en  un  barranco  se  encontró  hecha  un  cuero 

una  de  estas  grandísimas  bribonas 

que  piden  el  dinero  arremangadas. 

Del  Espíritu  Santo  á  la  gran  venta 

con  las  Guardias  Valonas  hubo  ido 

y  bebiéndose  azumbres  más  de  treinta 

el  camino  la  pobre  hub  perdido. 

Hallóla  el  Religioso  y  enfaldóla 

á  precio  de  dos  reales  que  lo  fueron 

de  una  misa  aquel  día  en  la  mañana. 

Alzó  él  sus  habitazos  cazcarriosos 

presentando  un  mangual  como  una  torre 

y  en  vez  de  una  belleza  soberana 

se  encontró  un  miembro  femenil  podrido^ 

lleno  de  incordios,  uno3  reventados 

otros  por  madurar,  otros  maduros, 

sobresaliendo  el  ciítoris  llagado, 

sin  un  labio  y  pelado  á  repelones; 

colirios  de  las  séptimas  unciones 

con  cicatrices,  churre  y  talpapismos; 

de  hediondo  aliento  y  corrompido  podre: 


46 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


sucio  de  paiches,  gomas  y  berrugas, 
cuantiosas  y  abundantes  purgaciones, 
que  inundaban  de  peste  la  entrepierna; 
pringando  de  materia  las  arrugas 
de  la  muy  puerca  tripa  renegrida. 
Quedóse  el  fraile  como  si  escondida 
vívora  hubiera  hallado  su  alpargata, 
haciendo  cruces  de  volverse  trata, 
porque  el  convento  no  se  escandalice 
aunque  no  hay  cirujano  que  no  dice 
que  las  bubas  están  en  los  conventos; 
mas  tal  era  la  indómita  lujuria 
del  sumamente  Eeverendo  Padre, 
desvirgador  mayor  de  su  colegio, 
que  discurrió  enebrarlo  sin  injuria 
de  su  miembro,  y  quitando  prontamente 
de  la  cabeza  astuto  la  capilla, 
«Si  son  las  bubas  multitud  viviente 
de  insectos  minutísimos  y  tiernos 
como  sienten  los  íísicos  modernos, 
porque  el  mercurio  á  todo  bicho  mata, 
la  comunicación  evitar  quiero, 
haciendo  escudo  de  la  ropa  santa,* 
dijo,  y  calando  á  modo  de  sombrero 
en  su  bendito  miembro  la  capilla 
íisí  lo  mete,  la  pobreta  chilla, 


A.RTE  DE  LAS  PUTAS 


47 


no  enseñada  á  tau  rígida  aspereza. 

Acabó  el  fraile  y  ve  que  se  endereza 

la  comunidad  toda  hacia  aquel  puesto 

y  por  no  dar  ejemplo  de  inmodesto 

se  pone  la  capilla  que  chorrea 

jabonaTDdo  el  cerquillo  y  la  corona 

blanco  engrudo,  simiente  de  persona. 

Así  el  gmn  D.  Quijote  en  ocasiones 

contra  el  casco  exprimió  los  requesones 

que  el  buen  Sancho  en  su  yelmo  hubo  guardado. 

El  condón  de  este  modo  fué  inventado: 

después  los  sutilísimos  ingleses, 

filósofos  del  siglo,  le  han  pulido, 

y  á  membrana  sutil  le  han  reducido, 

que  las  almendras  le  conservan  fresco 

con  el  aceite  que  destilan  dulce; 

y  las  putas  de  Londres  son  multadas 

si  no  ofrecen  bandejas  de  condones, 

que  les  hacen  venir  desde  la  China, 

y  en  Montpellier  se  vend-in  á  paquetes 

y  en  las  tiendas  de  Pérez  y  Geciani, 

si  los  pagares  bien  y  con  secreto 

y  por  los  Secretarios  de  Embajada, 

que  á  la  nuestra  remiten  las  naciones. 

Mas  si  acaso  pequeñas  purgaciones 

destila  por  desgracia  tu  ciruelo. 


48 


FERNÁNDEZ  DE  MOEATIN 


dura  abstinencia  observa  y  ten  consuelo 

de  que  arraigarse  el  mal  es  imposible 

de  una  vez  tal  que  llegue  á  ser  temible, 

aunque  toda  ella  fuera  de  veneno, 

pues  los  que  de  ella  á  estar  llegan  postrados 

es  porque  estando  malos  repitieron 

la  fiesta,  y  más  y  más  se  estropearon. 

Los  diestros  practicantes  ya  observaron 

del  gálico  infernal  la  decadencia; 

no  es  tanto  cual  pensó  la  inadvertencia 

de  muchos  que  se  privan  de  su  gusto 

porque  imaginan  que  á  cualquiera  Daifa 

que  lle^^uen  á  embutirle  la  azofaifa 

les  plasmará  de  ingleses  sabañones; 

con  la  curiosidad  y  mis  lecciones 

seguro  puedes  ir  á  cualquier  Tronga; 

ni  estrañes  que  una  astucia  te  proponga 

muy  importante,  es  un  taller  preciso 

á  cualquier  oficial,  no  en  alcahuetas 

el  crédito  aventures  y  el  dinero, 

ni  experimentes  sus  infames  tretas, 

que  tú  alquiles  un  cuarto  es  lo  que  quiero, 

que  por  caro  que  esté,  será  barato; 

allí  con  gran  silencio  y  gran  recato 

llevarás  lo  que  cace^;,  y  seguro 

fcjin  susto  gozarás  de  tus  placeres 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


si  hombre  de  fama,  ó  fraile,  ó  cura  eres, 
y  logras  sin  escándalo  tu  gupto. 
Pero  que  yo  desimpresione  es  justo 
de  un  error:  juzgan  muchos  desatino 
ir  á  las  infelices  potajeras 
porque  no  gastan  seda  en  las  basquiñas 
y  aljófar  ensartado  en  las  pulseras: 
¿tú  buscas  los  adornos  ,ó  las  niñas? 
Sabe  elegir,  verás  que  estas  ajadas 
en  vil  plomo,  son  perlas  engastadas, 
y  que  las  de  gran  rumbo  todas  fueron 
potajeras  pobrísimas  primero, 
que  dejaron  el  virgo  en  Zaragoza 
en  la  bragueta  de  un  aprendicillo 
ó  de  un  hijo  del  amo,  y  desechadas 
deben  ser,  pues  están  ya  más  zurradas. 
Pero  advierte,  discípulo,  que  todas 
atribuyen  á  un  duque  ó  á  un  arcediano 
la  obra  de  caridad  de  desvirgarlas, 
y  luego  añaden  que  llenó  su  mano 
de  pesos  gordos  un  gran  caballero 
por  tocarles  las  tetas  ó  besarlas. 
Esto  es  pedir  oculto;  mas  yo  quiero 
verte  incrédulo  ser  y  miserable; 
pero  es  preciso  que  en  ademán  hable 
tu  lengua  de  creer;  de  diestro  á  diestro 


BO 


FKllNÁNDEZ  HE  MORATIN 


debes  juzgarla,  y  dila  que  es  principio 
de  un  encabronamiento  dilatado, 
y  que  á  ella  por  solo  eso  la  has  buscado. 
Llévala  al  cuarto  y  si  la  ropa  ofende 
la  vista,  ropa  fuera  y  en  pelota 
como  la  borra  métela  en  la  cama 
dispuesta  para  el  fin,  y  muchas  veces 
bajo  un  vestido  rústico  y  villano 
te  encontrarás  la  Venus  del  Ticiano 
como  buen  bebedor  en  mala  capa. 
Este  gran  golpe  á  un  necio  se  le  escapa 
y  es  el  mejor  bocado  y  más  seguro. 
Si  no  ven  muselina  en  la  mantilla, 
las  alas  de  la  cofia  por  de  fuera, 
y  ambos  ganchos  brillando  en  la  cotilla 
lo  escupen:  hacen  mal,  que  esta  simpleza 
Bolo  agrada,  más  no  ha  ;e  la  belleza. 
Así  (Dios  dé  salud  á  quien  lo  ha  hecho) 
sale  un  diestro  decente  por  el  día, 
y  nota  los  parajes  y  muchachas 
mejores,  y  al  cerrar  la  noche  iría, 
entre  la  amiga  capa  rebujado, 
incógnita  la  lleva  á  su  telonio 
y  hay  allí  unos  batanes  del  demonio, 
sin  peligro  de  rondas  ni  patrullas 
obviando  el  ser  seguido  hasta  la  entrada. 


ARTE  DE  LAS  PLTAS 


51 


A  mi  Musa  también  decir  le  agrada 

•dónde  hay  la  provisión  más  abundante. 

La  famosa  bodega  del  Chocante 

y  otras  muchas  están  despatarrando 

mil  mozas  con  el  néctar  dulce  y  blando 

que  da  el  manchego  Baco  á  sus  gaznates. 

La  gran  casa  también  es  bien  que  trates 

á  quien  Jácome  Roque  dió  su  nombre, 

j  entrando  en  ella  no  saldrás  para  hambre. 

Los  barrios  del  Barquillo  y  Leganitos, 

Lavapiés  bajo  y  altas  Maravillas 

remiten  á  millares  las  chiquillas, 

con  achaque  de  limas  y  avellanas; 

salado  pasto  á  lujuriosas  ganas. 

También  alrededor  de  los  cuarteles 

rondan  los  putañeros  más  noveles 

ias  putas  mal  pagadas  de  soldados, 

pues  en  Madrid  hay  más  de  cien  burdeles 

por  no  haber  uno  solo  permitido 

como  en  otras  ciudades,  que  no  pierden 

por  eso;  y  tú  Madrid  nada  perdieras, 

antes  menos  escándalo  así  dieras. 

Pero,  ¿de  qué  me  admiro  que  en  serrallos 

no  se  gaste  el  dinero  cuando  ha  habido 

sujeto  tan  sabiondo  qne  decía 

•que  para  nada  á  la  nación  servía 


62 


FEliNÁNDKZ  DE  MOPvATlN 


la  Academia  Española?  Yo  á  mi  cuento 
vuelvo,  y  no  siento  el  haberme  divertido. 
Ni  le  pesará  al  chusco  haber  venido 
debajo  de  la  Real  Panadería, 
donde  chupando  sin  cesar  cigarros 
los  soldados  están  de  infantería: 
vf  rá  allí  á  la  Morilla  á  la  Mellada, 
y  ¡oh  Juanita!  serás  también  cantada 
de  mis  versos;  ¡qué  chusca  estabas  antes- 
de  haber  tantos  virotes  ablandado, 
que  te  encajaron  de  asquerosas  bubas 
y  en  un  portal  baldada  te  han  dejadol 
A  las  chicas  también  que  venden  uvas 
por  las  calles,  embiste  y  logra  caza 
de  la  Cebada  en  la  espaciosa  plaza, 
al  tiempo  que  ya  vaya  anocheciendo, 
y  allí  como  dos  líos  de  colchones 
dará  sus  grandes  tetas  la  Ramona. 
Tu  también.  Puerta  y  Puente  Toledana,, 
franquear  soléis  el  paso  á  la  Jitana, 
y  ella  á  los  concurrentes  su  persona. 
¿Quién  niega  de  b  irdel  la  gran  corona 
á  la  barranca  fiel  de  Recoletos, 
las  Arcas  y  la  Fuente  Castellana? 
En  el  hoyo  vi  yo  á  la  Perpiñana, 
á  vista  del  camino  de  Hortaleza 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


53 


plantar  nabos  con  tanta  lijereza 
que  una  tarde  arrancó  y  planto  hasta  ciento. 
No  dejarán  tu  miembro  descontento 
^as  camaristas  chicas  del  famoso 
Paseo  Verdegay  de  las  Delicias 
la  Bosuela,  CafMrria  y  Medio  Coñó: 
(Llaman  así  una  moza  del  trabajo, 
y  en  verdad  que  aunqiie  chico,  él  es  entero), 
te  harán  venir  el  golpe  á  cuatro  vientos, 
Y  si  de  andar  te  hallares  con  alientos 
el  soto  de  Luzón,  á  la  Pelada 
te  ofrece  junto  á  un  árbol  recostada. 
No  callaré  tampoco  los  nocturnos 
pasatiempos  que  da  tambiéa  el  Prado, 
Vi  clérigos  y  frailes  embozados 
amolar  Za  Vicenta  y  la  Agiie  lilla 
y  por  los  granaderos  maltratados. 
Mas  sólo  con  andar  toda  la  villa 
encontrarás  remedio  en  los  portales 
desarrugando  un  poco  tu  rez milla. 
Supongo  que  continuo  armado  sales 
del  condón,  tu  perenne  compañero, 
y  a^í  no  ensuciarás  los  hospitales. 
La  calle  angosta  que  frecuentes  quiero 
<jon  la  Ancha  á  quien  su  nombre  dió  Bernarda 
ni  en  la  de  Fuencarral  has  de  ser  tardo 


54 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


Ó  en  la  que  al  forastero  hace  notoria 

de  Jacome  de  Trezzo  la  memoria. 

Los  vecinos  que  habitan  la  alta  calle 

que  acuerda  el  lugarcillo  de  Hortaleza, 

están  hechos  á  hallar  en  sus  zaguanes 

cuatro  patas  á  oscuras.  Se  tropieza 

y  se  pasa  tragando  callandito 

envidia  y  miedo  de  ambos  un  poquito. 

De  Jerónimo  el  Magno  en  la  Carrera, 

en  la  Puerta  del  Sol  toHas  las  noches, 

y  en  la  calle  también  de  la  Montera, 

al  son  de  los  chasquidos  de  los  coches 

se  enfalda  la  salada  Calesera^ 

la  basquiñuela  que  al  revés  se  pone 

de  miedo  de  emporcarla  tantas  veces, 

y  la  Rita,  arrugando  an  mil  dobleces 

la  mantilla  y  las  sayas  que  hace  almohadasr^. 

aquella  á  la  cabeza,  éstas  al  culo, 

con  la  una  mano  y  grande  disimulo 

te  toma  los  testículos  en  peso 

y  al  verte  absorto  con  el  rabo  tieso 

dirige  á  tu  bolsillo  esotra  mano 

y  de  raiz  te  arranca  si  no  aprietas 

con  tus  manos  las  suyas,  y  sus  tetas. 

Y  en  fin,  todo  Madrid  al  ser  de  noche 

le  da  á  un  hombre  de  bien  mil  portaleras^ 


AETE  DE  LAS  PUTAS 


65 


y  aunque  pobres,  no  gálicos  infieras 
que  albergan  en  sus  ingles:  más  seguras 
que  las  de  rumbo  son:  éstas  no  tienen 
de  Holanda  y  de  Cambray  las  blancas  mudas; 
con  todos  sus  males  á  los  ojos  vienen 
sin  que  oculte  el  engaño  la  limpieza, 
pues  nada  disimula  su  pobreza- 
mas  si  ésta  le  fastidia  á  tus  intentos, 
oye  á  mi  Musa  nuevos  documentos. 


CANTO  TERCERO 


PORQUE  según  el  género  de  caza 
dispone  el  cazadar  las  prevenciones, 
no  echa  á  los  fieros  lobos  los  hurones, 
ni  dispara  á  las  tímidas  alondras 
con  balas  de  cañón  de  artillería, 
que  aquello  poco  y  mucho  esto  sería, 
y  así  son  menester  astucias  riueva--^ 
si  á  la  Marcela  ó  chusca  Sinf ovosa 
de  tu  amor  quieres  dar  líquidas  pruebas 
ó  á  la  Isidra  que  ostenta  vanidosa 
por  su  cotilla  aquel  gran  mar  de  tetas 
donde  la  vista  en  su  extensión  se  pierde 
y  mueve  tempestad  en  las  braguetas; 


58 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


Ó  si  echar  á  perder  un  trigo  verde 

quieres  con  la  Torre^  santificada 

con  el  miembro  del  clérigo  que  espera 

fruto  de  bendición,  encarcelado 

por  esto  y  por  hallarse  lo  guardado; 

6  91  k  la  Coca  6  Paca  la  Cochera 

con  tu  virilidad  atragaatarlas 

la  garganta  de  abajo  boca  arriba; 

ó  bien  si  de  la  Cándi  da  muy  seria 

te  quieres  arrastrar  por  la  barriga. 

Vosotras,  madre  é  hija,  las  Hueveras, 

en  mi  canto  también  seréis  loadas, 

y  no  menos  vosotras  las  Canteras 

y  la  Boma,  con  morros  abultados, 

y  el  esponjoso  empeine  muy  peludo 

almohadón  á  los  miembros  ya  cánsalos. 

Ni  dejarán  mis  versos  en  silencio 

la  Antonia  de  ojos  negros,  que  reciente 

de  mi  amorosa  herida  aún  se  resiente; 

ni  á  la  Marina,  ni  callar  yo  quiero 

la  Alquiladora  que  estafó  á  Talongo, 

no  á  tí,  la  escandalosa  Policarpa, 

que  te  hacen  más  lugar  que  á  un  aceitero; 

No  puedo  menos  de  aplaudir.  Carrasca, 

el  acorde  vaivén  de  tu  galope, 

ningún  miembro  por  grande  te  se  atasca, 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


59 


íoli  Carrasca,  blasón  de  las  pobretas, 
de  grandes  muslos  y  pequeñas  tetas! 
Ni  serán  de  mis  Musas,  no,  cantadas 
la  Teresa  Mané  que  ha  cuatro  días 
salió  de  Antón  Martin  de  carenarse, 
la  lelipa  y  majísima  Nevera^ 
Luisa,  Giralda,  y  tú  Caracolera, 
y  la  Narcisa,  célebre  gitana, 
y  la  Carreterofa  catalana. 
También  la  Vinagrera  que  de  gusto 
tanto  tiempo  sirvió  á  su  señoría; 
pero  aunque  el  arte  de  la  putería 
no  tuviera  más  bien  que  haberme  dado 
la  Alejandra  una  noche  en  matrimonio^ 
que  luego  á  la  mañana  fué  anulado, 
eternamente  yo  lo  celebrara. 
¡Qué  empeine  vi,  qué  pechos  y  que  cara! 
pero  dejemos  esto,  que  escribiendo 
solamente,  me  estoy  humedeciendo, 
y  ¡oh  Pepita  Guzmánl  á  tí  me  vuelvo. 
A  cualquier  íraile  la  flaqueza  absuelvo 
de  ahorcar  por  tí  los  hábitos;  disculpa 
tienen  los  que  por  tí  se  estoquearon, 
más  no  de  qu3  los  dos  no  se  mataron. 
Primero  el  astro  que  á  la  luz  preside 
faltara  al  cielo,  que  mi  verso  olvide 


60 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


joh  Bélica!  tu  gracia  y  tu  belleza; 

miente  la  fama  que  á  decir  empieza 

que  es  tu  amor  8abrosísim.o  homicida; 

no  es  sino  capaz  de  iafuudir  vida. 

Las  putas  mienten  con  decir  que  matas, 

Dios  guarde  al  que  bien  sabe  que  es  mentira. 

Por  desacreditarte  y  comer  ellas 

tal  voz  esparcen;  más  tus  carnes  bellas, 

el  alto  empeine  y  su  penacho  bello 

de  negro  pelo  y  tu  mimado  alhago 

embelesa  al  que  logra  merecello. 

No  lo  logró  el  presbítero  taimado 

por  más  que  hizo;  rabió  de  envidia  y  celos 

te  acusó  de  un  delito  impune  en  otras 

y  por  tu  gran  presencia,  á  la  Galera 

el  baldón  le  mudó  de  horrible  en  fiera, 

donde,  aunque  allí  mil  fueron  sentenciados, 

fueran  muchos,  más  pocos  los  forzados. 

Bien  sé  yo,  aunque  eres  puta,  tus  virtudes; 

que  bien  cabe  virtud  en  una  puta; 

y  así  no  querrás  tú  que  haga  injusticia 

con  mi  silencio  á  la  Paneta  y -Pona 

que  por  treinta  dineros  á  un  viejo 

le  entretiene  con  blanda  y  dulce  risa, 

con  genio  juguetón,  chiste  y  gracejo, 

que  en  esto  se  parece  á  mi  Dorisa. 


AKTE  DE  L^S  PUTAS 


61 


Mas  ¿dónde  arrebatado  haciendo  alarde 
del  batallón  de  Venu3  rae  transporto? 
.cuál  ingenio  será  que  á  tanto  baste? 
Más  fácil  fuera  al  estrellado  globo 
contarle  los  luceros,  las  arenas, 
al  mar  que  baña  desde  el  Indo  al  Moro, 
primero  que  yo  cuente  las  muchachas 
que  hay  en  Madrid;  diré  de  cierto  cuántos 
átomos  pueblan  la  región  vacía; 
diré  primero  á  cuántos  la  Relata^ 
antes  de  ser  la  reina  de  las  Moras, 
alquiló  su  peiMona  á  real  de  plata. 
¡Oh,  cuantas  brazas  de  hondo  tiene  el  coño 
de  la  Pepa  la  larga,  á  quien  circunda 
tosco  cañaveral  de  ásperas  cerdas!; 
y  así  no  es  mucho  que  en  silencio  pasé 
aunque  no  digna  de  él,  á  la  Casilda 
ni  á  la  Tola.,  que  tiene  entre  las  piernas 
un  famoso  rincón  de  apagar  hachas; 
á  la  una  y  otra  hermana  Aragonesas^ 
la  Paquita  Sangiiesa  y  la  Cañota^ 
que  lo  daba  por  uvas  de  su  viña; 
á  la  Tecla  y  Liarla  «jue  aún  es  niña^ 
á  la  Rafael  illa  y  Micuela^ 
y  á  la  lujuriosísima  Fermina^ 
que  no  repara  mucho  en  el  dinero, 


«2 


FERNÁNDEZ  DE  MOKATIN 


cual  otra  castellana  Mesalina; 
y  la  Chiquita  á  quien  el  Padre  Angulo 
le  pegó  purgaciones  en  el  culo. 
No  me  olvido  de  ti,  pulida  Fausta, 
que  apenas  á  Madrid  recién  venida 
te  pegaron  espesas  purgaciones 
j  escarmentada  evitas  los  varones, 
siendo,  cual  vieja  6  fea,  puñetera; 
y  así  saliste  á  fuerza  de  ejercicio 
la  más  diestra  de  todos  los  humanos: 
y  la  Frasca^  la  Ignacia  y  la  leresa, 
la  hermana  de  la  Zurda  y  la  Tadea 
discípula  que  fué  de  la  Relata 
y  su  testamentaria  la  Belona, 
la  Iribalda  y  la  célebre  Matea, 
la  Benita  de  tetas  desiguales, 
Ja  CevalJos,  baldón  de  su  apellido, 
y  otras  que  si  los  suyos  les  preguntas 
tendrás  á  dicha  emparentar  con  ellas. 
Y  Beatriz  la  de  las  ingles  bellas 
y  ojos  vivos,  el  pecho  alto  y  carnoso, 
y  en  él  dos  tinajillas  del  Toboso; 
y  la  resaladísima  Antonieta 
de  hambrienta  vulva  y  la  Catalineta: 
Ja  Matilde  y  famosa  Sacristana 
con  el  lunar  que  el  muslo  la  hermosea 


ARTE  J)E  LAS  PUTAS 


cuando  la  echan  á  vuelo  cual  campana; 

la  Poderosa  del  joder  apriesa, 

con  boca  de  carmín  bañada  en  risa; 

y  la  Jacinta  del  redondo  culo, 

Ja  Clara,  que  al  nombrarla  en  mi  bragueta 

y  en  mi  miembro  infundió  tanta  lujuria 

cuanto  de  Clara  el  sucio  nombre  encierra: 

la  Margarita  de  abultado  chocho, 

que  hace  creer  al  majadero  Indiano 

que  únicamente  guarda  para  él  solo. 

Fantástica  ha  sacado  la  Felipa 

chupetín  de  alamares  y  solapa, 

que  á  la  heroica  le  cuelga  hacia  la  tripa 

y  así  pretende  aquí  ser  celebrada 

y  á  la  oreja  me  ruega  por  su  hija 

porque  la  den  mis  versos  parroquianos 

á  quien  vender  su  imaginario  virgo, 

tantas  veces  vendido;  de  quien  dicen 

que  hubo  alguna  memoria  antiguamente. 

La  UrsuUta  y  la  Bárbara  caliente 

y  la  Isabel  de  Ceuta  y  Anastasia, 

que  el  placer  la  trasporta  en  el  coito, 

no  merecen  aquí  ser  olvidadas; 

y  la  hermosa  Gertrudis,  carpintera 

muy  diestra  en  toda  suerte  de  meneo, 

de  cuyo  bien  nos  priva  hoy  la  galera. 


64 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


Ninguna  las  pasiones  de  Asmodeo 

supo  apagar  tan  bien  como  esta  dama, 

más  graciosa  que  Venus  en  la  cama 

si  al  deleite  suavísimo  convida; 

diga  si  miento  quien  la  vio  dormida. 

Primero  faltará  de  las  braguetas 

de  los  ardientes  frailes  la  lujuria, 

Gertruditas,  que  te  baga  tal  injuria, 

que  te  pase  en  silencio  tu  poeta. 

Mas  no  es  mi  Musa  tal  que  no  respeta 

otras  mil  putas  de  elevado  timbre 

con  altos  y  excelentes  tratamientos 

que  en  altas  casas,  que  en  dorados  techos, 

en  canapés  y  en  tur  ?as  otomanas 

satisfacen  el  lánguido  apetito 

con  pajes,  con  abates  y  cortejos, 

ó  con  el  peluquero  ó  Mayordomo, 

y  luego  van  en  sillas  sobre  el  lomo 

de  robustos  gallegos  y  asturianos 

tal  vez  solicitados  de  sus  amas. 

Y  aunque  digas  que  llaman  á  estas  damas, 

y  las  muías  de  Almagro  ó  los  caballos 

andaluces  arrastren  sus  carrozas, 

lo  dan  también  como  las  otras  mozas, 

al  capellán,  lacayo  ó  á  un  volante. 

Mas  si  pretendes  que  mi  Musa  cante 


ARTE  DE  L  \S  PUTAS 


G5 


donde  hallarás  la  célebre  cosecha, 

óyeme  atento  y  tú  las  redes  echa. 

En  los  corvos  teatros,  cuando  oculto 

estés  entre  la  chusma  mosquetera, 

de  espaldas  al  magnífico  proscenio 

no  escuches  los  delirios  recitados 

y  podrás  registrar  la  delantera 

que  ocupan  las  que  brindan  con  la  suya, 

cuando  en  los  intermedios  la  sonora 

música  rompe  y  se  levantan  todas 

y  presentan  las  armas  femeniles 

con  quiebros  y  lascivos  esperezos. 

Ni  evitarás  las  fiestas  varoniles 

de  los  muy  bravos  toros  de  Jarama, 

ardiendo  la  Canícula  en  estío, 

cuando  al  redondo  coso  el  gran  gentío 

corre  en  caballos  y  en  pequeñas  jacas 

y  ellas  en  disparados  calesines 

y  en  coches  de  candongas  simón iacas; 

y  en  la  gran  calle  de  Alcalá  no  cabe 

el  pueblo  inmenso  de  la  corte  hispana: 

y  luego  que  la  plaza  muy  galana 

puesto  á  lo  majo  hubieres  paseado, 

después  que  hayan  las  mozas  ya  pagado^ 

acomódate  cerca:  cuesta  poco 

celebrar  lo  que  aplaudan ,  ó  bien  sea 


66 


FKIÍNÁN' DEZ  I>E  MOMA  TIN 


del  fiero  Pascual  Brey  el  valor  loco, 

ó  bien  caaudo  ©1  Marchante  rejonea, 

ó  cuando  el  toro  al  célebre  Gamero 

fulminado  y  horrendo  se  dispara, 

y  encuentra  un  monte  al  tropezar  su  vara; 

ó  si  ves  que  al  Mulato  ó  á  Romero, 

de  España  valerosos  gladiadores, 

dignos  del  circo  de  la  antigua  Roma, 

celebrar  tremolando  su  pañuelo, 

cuando  aguardan  á  pie  Con  el  estoque 

al  bravo  toro  que  á  sus  piés  le  tienden, 

tocan  clarines,  suena  la  ancha  plaza 

y  mil  aplausos  las  esferas  hienden, 

tú  sigue  el  voto  de  la  más  cercana, 

j  las  naranjas  son  allí  un  regalo 

y  cuesta  poco  un  búcaro  con  agua. 

Sigúela  á  casa,  y  siempre  evitaría 

6l  triste  encuentro  de  botillería. 

Así  ¡oh,  memoria!  deja  de  agraviarme, 

me  aficioné  de  aquella  fementida 

de  cuyo  nombre  no  quiero  acordarme. 

Pero  ya  Venus  de  mi  oreja  asida 

á  acompañarte  ¡oh,  joven!  me  molesta 

que  acudas  al  hermoso  anfiteatro, 

donde  el  nocturno  pasatiempo  y  fiesta 

nos  da  el  gran  baile  en  máscara  y  reluce 


AKTE  DE  LAS  PUTAS 


67 


^1  soberbio  salón  iluminado 

y  el  ostentoso  fausto  y  la  opulencia 

de  ropajes  costosos  y  disfraces 

de  cuantas  gentes  con  su  imperio  abarca 

de  Oriente  á  ocaso  el  español  monarca; 

y  ambos  coros  de  música  alternando 

incitan  á  pisar  con  libre  planta 

al  son  acorde  de  entablado  suelo. 

Allí  Venus  amiga  con  anhelo 

inflama  los  ardientes  corazones 

ó  al  movimiento  trémulo  del  baile 

ó  por  los  espaciosos  corredores, 

y,  al  oculto  favor  de  la  careta, 

Venus  infunde  persuasivas  voces; 

Venus  cualquiera  máscara  suspira 

j  Venus  todo  el  ámbito  respira. 

Mas  solo  en  este  lance  han  de  valerte 

los  pasos  de  Sintet,  no  los  dineros, 

que  aquí  en  guardarlos  has  de  ser  muy  fuerte; 

y  así  deja  que  esotros  majaderos 

lleven  pareja  y  háganla  vestidos, 

y  huye  tú  de  las  mesas  abundantes 

con  espléndidas  cenas  de  Luculo, 

y  los  refrescos  que  congela  el  nitro 

«n  las  garapiñeras  de  Penase. 

Al  diestro  putañero  un  solo  vaso 


68 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


de  agua  fría,  á  lo  más  le  es  permitido 
para  poder  fingirse  el  generoso, 
convidando  con  él  por  la  mañana 
cuando  ya  se  apodera  la  gal  vana 
de  los  cansados  miembros,  y  la  sombra 
desciende  á  nuestros  Indios  despeñada. 
Entonces,  lo-?  cerebros  calentados 
con  el  licor  de  Baco,  en  cieu  botellas 
diferentes  bebido,  ya  no  cuidan 
de  sus  parejas  muchos  ricos  viejos 
agobiados  del  hueño  y  el  catarro- 
Muestre  entonces  el  diestro  su  desgarro 
y  embracílese  al  punto  con  la  moza 
y  no  la  deje  hasta  saber  su  casa; 
y  esto  lo  observe  en  todas  ocasiones 
pues  de  no  hacerlo,  á  chascos  mil  te  expone» 
no  sabiendo  las  casas  y  guaridas 
y  se  da  el  golpe  en  vago,  indigna  afrenta 
del  putañero  que  leyó  mis  versos. 
Y  también  que  concurras  me  contenta 
á  ver  á  Clemesón  por  un  alhambre, 
como  por  la  calle  Ancha  ó  el  Camino 
de  Aranjuez,  pasear  (¡cosa  admirable!) 
y  á  ver  los  brincos  por  los  aires  vanos 
que  dan  los  volatines  valencianos. 
Pero,  ¿cuál  verso  habrá  que  cantar  pueda 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


69 


todas  las  fiestas  y  concursos  todos 

de  la  corte  feliz  de  las  Españas? 

San  Antón,  Sebastián  y  Blas  son  días 

que  llaman  en  la  corte  de  trapillo, 

©1  del  Angel  y  al  sol  todo  el  invierno 

y  en  el  verano  hay  otros  de  Sotillo. 

Hierve  la  corte  el  Carnaval  en  bailes 

y  abunda  la  Cuaresma  de  sermones, 

ni  por  qué  callaré  las  procesiones 

que  todo  el  año  la  devota  Mantua 

hace  supersticiosa  en  quien  se  mira 

profanación  del  culto  y  al  desuello 

y  hace  la  religión  prostituida 

en  desdoro  y  al  vil  libertinaje 

nuevo  aliento  te  da  la  hipocresía. 

]0h,  noche  alegre  de  San  Juan!  ¡Oh,  dial 

¡oh,  día  y  noche  de  San  Pedro!  ¡Oh,  cruces 

Mayas  del  Avapiés!  Bailes  festivos: 

estaréis  siempre  por  mis  versos  vivos; 

Ni  callaré  los  deliciosos  baños 

del  río,  á  los  que  van  en  calesines, 

y  en  la  calle  también  de  los  Jardines: 

también  las  noches  del  Agosto  ardient* 

á  Atocha  y  Santa  Bárbara  convida 

la  devoción,  supersticiosa  gente, 

por  quien  Madrid  á  Roma  ya  no  envidia 


70 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


de  SU  gran  Vona  la  nocturna  fiesta, 
cuando,  al  fingirse  cantarína  honesta, 
Clodio  con  maña  le  introdujo  el  miembro 
más  grande  que  los  dos  an ti- catones. 
¡Oh,  ferias  peligrosas!  ¡qué  ocasiones 
que  dáis  al  astutísimo  putero 
de  mostrarse  filósofo,  gastando 
promesas,  y  guardando  su  dinero! 
Por  este  tiempo,  es  solamente  cuando 
es  útil  el  romper  las  amistades, 
y  aunque  prometas  liberalidades 
sin  ganas  de  cumplirlas,  no  te  asombres 
que  hallándote  una  puta  te  de  el  nombre 
de  traidor  y  alevoso;  una  corona 
te  pone  cuando  ves  que  te  baldona; 
teme  obrar  mal  con  las  ilustres  almas; 
pero  de  aquestas  bajas  y  vendibles 
ser  reprendido  da  laurel  y  palmas. 
Mas  porque  putas  hay  tan  imposibles 
al  parecer;  (que  en  realidad  ninguna 
hallarás  imposible  ni  áun  difícil) 
porque  al  hacer  valer  la  mercancía 
pretenden  ser  rogadas,  y  el  putero 
no  ha  de  gastar  ni  tiempo  ni  dinero,, 
más  que  comer,  entonces  son  precisas 
las  alcahuetas  de  rosario  en  mano 


ARTE  DE  LAS  PLATAS 


71 


que  hacen  novenas  y  oyen  muchas  misas. 

Estas  te  ponen  el  camino  llano 

sino  quieres  cansarte  en  ir  con  ruegos 

á  Mariquita  Cárdenas,  ó  acaso 

á  la  Pepa  Gnzman,  esc  atimosa; 

ó  si  meter  pretendes  el  cilindro 

en  el  coño  candeal  de  la  P  i  tona, 

ó  la  que  vive  éntrente  de  la  puerta 

del  que  mató  al  dragón  llamado  Araña, 

de  la  mujer  del  médico,  ó  si  quieres 

fecundar  el  ovario  á  doña  Jorja, 

ó  la  sobrina  del  prior  Gutiérrez,  • 

ó  las  mujeres  de  los  empleados 

en  rentas,  oficinas  y  otras  plazas 

de  mucha  vanidad  y  pocos  cuartos, 

ó  á  la  hija  hermosa  del  hidalgo  pobre, 

que  rabia  por  ser  rico;  ó  bien  si  intentas 

que  de  teatral  Venus  te  atiborren, 

cómicas,  bailarinas  y  cantoras, 

pues  aunque  los  estímulos  socorren 

del  árbol  braguetal,  todas  presumen 

de  vírgenes  Dianas  cazadoras. 

Ni  ¿por  qué  callaré  de  altas  señoras 

la  flaqueza  tan  mal  disimulada 

que  á  la  puerta  de  un  templo,  abandonada 

á  pajes  y  cocheros  la  carroza, 


72 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


sale  por  la  otra  puerta  bien  tapada 

á  hacer  por  dónde  adquiera  una  coroza 

la  tía  Estefanía  que  en  su  casa 

tiene  ya  el  tierno  Adonis  prevenido, 

que  quizás  es  un  lego,  que  es  tenido 

en  opinión  de  santo,  porque  trata 

las  Ducas  tú  por  tú,  las  manosea, 

las  despide  y  recibe  sus  criadas, 

las  da  á  besar  el  hábito  y  las  tienta 

las  tetas  con  sus  manos  mamilares. 

A  los  frailes  también,  si  les  pagares 

en  tabaco,  en  pañuelos  ó  dinero, 

alcahuetes  harás  con  advertencia 

que  obligarán  á  dártelo  en  conciencia. 

Facilitan  los  pobres  del  Hospicio 

los  virgos  de  las  mozas  de  servicio 

y  las  horcajaduras  de  las  amas. 

¡Oh!  ¡cuánto  siento  de  soberbias  damas 

dadivosas,  callar  el  alto  nombre! 

mas  ¿qué  cristiano  hal  rá  que  no  se  asombre 

de  su  influjo  indignado,  y  que  no  tema, 

por  decir  la  verdad,  la  verdad  pura, 

ver  las  murallas  de  la  antigua  Ceuta.^ 

y  es  fuerte  cosa  que  libertad  haya 

en  unos  para  obrar  lo  que  les  place, 

malo  ó  bueno,  y  en  otros  es  delito 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


73 


gimplemeiite  decir  lo  que  ellos  hacen. 
Mas  ya  lo  anuncia  la  parlera  fama 
impunemento  y  ella  lia  publicado 
cómo  para  atrapar  á  la  Bohona, 
mujer  del  Alejandro  de  las  putas, 
86  valió  un  campeón  de  Ja  Pe  poní, 
para  dar  al  maestro  cuchilkda 
y  que  pague  con  unos  tantos  cuernos 
pues  nadie  puso  más  en  este  mundo. 
jOh,  gran  Pepona,  de  saber  profundo; 
grande  en  tu  oficio!  deja  que  repita 
para  instrucción  y  norma  de  alcahuetas 
la  alta  respuesta  que  á  mi  cargo  diste, 
dignas  palabras  de  grabarse  en  bronce. 
«Hijo,  me  dice  un  día,  que  á  las  once 
quedó  citada  en  la  espaciosa  lonja 
de  Trinitarios:  hijo,  está  perdida 
la  putería;  apenas  lo  creyera, 
;quión  en  mi  mocedad  me  lo  dijera? 
En  consecuencia  del  encargo  tuyo 
hice,  cual  suelo,  vivas  diligencias, 
que,  ó  no  admitir  la  comisión  honrada, 
ó  debemos  hacerlas  en  conciencia, 
y  donde  no,  restituir  la  paga, 
mas  pocas  hay  de  proceder  tan  justo. 
Yo,  como  sabes  ya,  se  bien  tu  gusto, 


74  FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


que  por  larga  experiencia  só  servirte;^ 

y  á  fé  de  honrada  no  sabré  decirte 

cuánto  afané  por  una  buena  moza. 

El  parador  del  Sol,  de  Zaragoza, 

y  Barcelona,  y  parador  de  Ocaña, 

todo  lo  andave;  que  es  donde  se  goza 

del  género  4  Madrid  recién  venido, 

porque  lo  antiguo  todo  está  podrido; 

y  allí  tengo  yo  espías  sobornadas 

que  me  avisan  del  género  que  vieuf; 

pero  ni  en  cuantos  conventillos  tiene 

todo  Madrid,  hallé  un  solo  bocado 

tal  que  pueda  llamarse  delicado; 

pues  no  le  hay  en  el  día  ¡oh,  tiempo  infame! 

que  no  pueden  ser  putas  ni  alcahuetas 

las  mujeres  do  bien,  y  yo  no  quiero 

engañar  á  quien  gasta  su  dinero 

como  doña  Leonor,  que  la  ojalera 

quebrantó  y  veinte  vainas  sufrir  hizo 

á  la  Juanita  la  Chocolatera. 

las  mismas  veces  la  remendó  el  virgo 

con  cal,  clara  de  huevo  y  otras  drogas 

tu  barbero  Santiago,  y  la  ganancia 

entre  los  tres  partieron:  tal  está  ella, 

que  el  crédito  perdió,  nadie  la  llama, 

y  con  su  habilidad  se  muere  de  hambre, 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


75 


que  tanto  importa  el  crédito  y  la  fama 

en  los  otros  empleos  como  en  este: 

empleo  de  experiencia  y  confianza, 

de  que  el  gusto  y  salud  del  común  pende. 

Yo,  en  ñn,  como  mujer  que  bien  lo  entiende, 

(me  está  mal  el  decirlo,  pero  es  cierto); 

en  buena  hora  lo  diga,  Ha  cuarenta  años 

sirvo  á  grandes  de  España  y  religiosos, 

á  señoras  y  á  monjas,  y  ninguna 

por  mí  ha  perdido,  aunque  sufrí  seis  vece» 

mitras,  encierros,  troncho,  burro  y  plumas 

pero  á  mi  oficio  venga  quien  quisiere 

venga  la  tía  Taya,  la  Rosana, 

la  madre  Anica,  ó  doña  Mari-Pérez, 

ó  venga  la  beata  santurrona 

alcahueta  de  clérigos  y  írailes. 

Pasan  de  seis  mil  virgos  en  la  villa 

por  mi  autoridad  deshechos  y  hechos. 

Niña  de  teta  fué  la  Celestina, 

pues  sé  yo  más  embrollos  é  ingredientes 

para  cien  ministerios  diferentes; 

pero  porque  envilece  la  alabanza 

en  boca  propia,  callo,  y  sólo  digo 

que  puf  sto  que  eres  tú  mi  parroquiano 

y  no  te  pagas  de  apariencias  vanas, 

que  quieres  un  buen  chocho  y  un  buen  culo. 


76 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


tetas  y  carnes  duras,  pero  sanas, 

para  esta  tarde  espero  darte  gusto 

que  en  San  Antonio  tengo  la  esperanza 

que  aunque  mala  cristiana,  á  la  hora  de  esta 

llevo  en  el  cuerpo,  (no  hay  que  echarlo  á  risas) 

once  rosarios  y  catorce  misas.» 

Esto  me  dijo  componiendo  grave 

las  venerables  tocas  y  las  canas 

y  con  gesticulación  que  infundiría 

al  viejo  Néstor  lujuriosas  ganas. 


CANTO  CUARTO. 


OH  putañero,  á  quien  la  musa  mía 
condujo  á  tal  altura  peregrina 
por  muchos  rumbos  que  otros  no  surcaron, 
no  mis  buenos  propósitos  cesaronl 
Aun  resta  que  saber;  y  si  tuviera 
lengua  de  hierro  y  voz  de  cañonazo 
á  tan  ditícil  arte  ambas  cedieran; 
mas  si  Apolo  á  los  míseros  mortales 
quiso  enseñar  algo  útil  por  mi  labio; 
si  mis  preceptos  y  experiencias  valen, 
pues  lo  que  son  rufianas  ya  has  notado, 
¡con  cuáles  versos  y  con  qué  alabanzas 
te  levantara  al  cielo  ta  Poeta 
si  engañas  á  la  puta  y  alcahueta! 


78 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


En  esto  has  de  estudiar  de  uoche  y  día 

que  es  malo  porque  quieren  que  lo  sea, 

mas  sin  ganas  no  amueles  en  tu  vida 

ni  á  mujer  que  esté  bien  con  su  marido 

pero  tendrás  un  puesto  conocido, 

que  es  el  de  los  cabrones  en  la  Puerta 

del  Sol,  de  los  cabrones  consentidos; 

porque  debes  tener  por  cosa  cierta 

que  ninguna  mujer  puta  sería 

«i  el  cabrón  del  marido  no  quisiera. 

La  vanidad  y  la  holgazanería 

hacen  cabrones,  todos  estos  quieren 

que  vayan  las  mujeres  petimetras, 

la  pompa  y  el  fantástico  aparato 

más  de  lo  qae  á  su  clase  corresponde, 

ellos  no  cuidan  cómo  ni  de  dónde 

vinieron  á  su  mesa  las  vajillas, 

los  vinos  y  manjares  no  comprados. 

Y  aunque  oigas  que  blasonan  muy  de  honrado» 

y  que  ellos  hablan  mal  de  otros  cabrones, 

haciendo  el  ladrón  fiel,  tú  no  lo  creas; 

dignos  son  de  silbidos,  de  rejones, 

porque  dicen,  y  acaso  en  ello  aciertan, 

que  no  son  los  cabrones  los  casados 

que  gozan  sus  mujeres  tributarias 

.sin  más  pena  que  ser  disimulados: 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


79 


que  los  cabrones  son  los  que  las  pagan 
después  de  bien  sobadas  del  marido; 
que  aun  siendo  un  menestral  obscurecido 
le  hace  antesala  un  grande  su  vasallo, 
le  tributa  y  se  esmera  en  agradallo, 
para  lograr  con  susto  y  á  gran  precio 
los  heces  que  á  su  vicio  le  han  sobrado. 
Hay  varias  clases  de  estos  picarones; 
unos  del  pueblo  y  otros  que  se  juzgan 
del  solar  de  los  godos  descendientes, 
porque  los  cuernos  son  como  los  dientes 
que  duelen  al  salir,  pero  en  llegando 
€0n  ellos  á  comer,  los  quieren  todos: 
mas  la  madera  que  se  cría  andando 
la  peinan  muchos  por  diversos  modos, 
y  es  tan  cabrón  el  que  es  cabrón  de  cuernoi 
<}omo  el  magnate  con  sus  cuernos  de  oro. 
Por  eso  hombres  verás  como  camellos 
que  apreciarás  tratar  con  sus  mujeres 
á  todas  horas,  más  que  no  con  ellos, 
y  si  por  dar  lugar  á  los  quehaceres 
de  la  consorte,  salen  á  la  Puerta 
del  Sol,  para  hacer  tiempo,  y  á  su  casa 
vuelven  tosiendo  á  la  hora  que  conciertan, 
dignos  de  que  las  iras  se  conviertan 
de  la  justicia,  no.  contra  las  pobres 


80 


FEKNÁNDEZ  DE  MORATIN 


mujeres,  pues  la  culpa  suya  ha  sido; 
tú,  pues  tienes  ya  el  puesto  conocido 
nótalos,  y  á  su  casa  ve  á  porfía, 
sin  olvidar  jamás  la  economía. 
Suelen  los  Racioneros  andaluces 
comprar  esclavas  moras  á  quien  hurgan 
entre  los  borcellares  desbarbados; 
las  hijas  y  mujeres  de  criados 
te  harán  el  mismo  efecto,  y  saber  debes 
que  es  bueno  y  salir  suele  más  barato; 
y  no  te  olvidarás  de  las  criadas 
tuyas  ó  agenas,  si  lograrlas  puedes 
para  todo  lo  que  hay  dentro  de  casa; 
y  agrádete  también  hechar  las  redes 
á  las  fuertes  y  sanas  lugareñas 
que  á  vender  cosas  á  la  corte  vienen, 
aunque  por  lo  común  son  pedigüeñas, 
se  contentan  con  poco;  ánimo  corto 
tienen,  pues  temen  mucho  que  se  sepa. 
Estas  lo  dan  por  interés  movidas 
de  la  confusa  multitud  validas, 
y  van  luego  á  los  payos  sus  maridos 
blasonando  de  honradas,  ponderando 
los  vicios  de  la  corte  y  publicando 
que  consiste  el  ser  putas  las  mujeres 
en  llevar  más  6  menos  alfileres, 


AETE  1)E  'L^S  I'UT^S 


81 


en  gastar  escofieta  y  no  montera, 
como  si  el  ser  honesta  consistiera 
en  vestir  bata  y  seda  6  saya  y  lana; 
ó  si  la  castidad  fuera  patana; 
y  añaden  que  los  males  temporales 
y  el  pan  caro  consiste  en  los  pecados 
de  las  usías  de  Madrid  fatales 
porque  á  todas  el  diablo  se  las  lleva 
y  no  quieren  las  ánimas  que  llueva. 
Ya  sabe  el  mundo  la  perversa  gente 
que  son  los  alguaciles  y  escribanos: 
éstos  persiguen  á  las  pobres  putas, 
no  con  deseos  de  extinguir  lo  malo, 
pues  comen  con  delitos,  y  su  vida 
pende  de  hombres  sin  ley,  facinerosos, 
y  la  santa  virtud  es  su  homicida; 
y  aunque  saben  que  no  es  el  estafarlas 
medio  de  corregirlas,  pues  quedando 
pobres,  prosiguen  siempre  puteando, 
las  roban  con  achaque  de  enmendarlas. 
Al  diestro  putañero  le  permito 
fingirse  amigo  de  esta  gran  canalla, 
pues  valen  sus  noticias  un  tesoro. 
Ahorrarás  tiempo,  males,  plata  y  oro, 
si  buscar  sabes  las  recién  venidas, 
pues  no  piden  ni  baldan,  que  aun  no  tienext 

6 


82 


FK]:nÁX|)EZ  I>K  MOíiATlN 


ni  salud  ni  costumbres  corrompidas. 

Así  la  inimitable  Lavenana 

lo  dio  á  un  servidor  vuestro  en  dos  pesetas 

siendo  niña,  aun  casi  doncella  y  sana 

mas  ya  que  la  lujuria  cortesana 

se  desenfrenó  ansiosa  y  á  porfía, 

cada  cual  por  dichoso  se  tenía 

con  llamarse  algo  padre  de  sus  hijos, 

después  de  aquellos  lances  tan  prolijos 

que  á  contarlos  el  genio  me  provoca, 

mas  la  Musa  me  pone  dedo  en  boca 

después  de  esto  se  tuvo  por  un  héroe 

el  que  logró  coger  en  su  entrepierna 

cinco  meses  de  verdes  purgaciones, 

á  costa  de  un  gran  traje  y  cien  doblones. 

Ni  ¿por  qué  callaré  las  conveniencias 

que  trae  la  noche  al  diestro  putañero? 

Es  la  aprensión  un  enemigo  fiero 

j  no  más  que  aprensión  es  la  hermosura; 

no  digo  que  á  mujer  de  ruin  figura 

escudriñes  las  tubas  falopianas; 

mas  trueca  las  hermosas  por  las  sanas; 

y  de  la  amiga  noche  apadrinado, 

mayormente  si  son  algo  garbosas, 

«n  tu  aprensión  figúralas  hermosas 

j  serán,  si  lo  piensas,  hermosuras, 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


83 


que  hace  milagros  el  amor  á  obscuras. 
También  he  visto  yo  con  muj  bonita 
•carántula  tapar  la  fea  cara 
á  alguna  potajera,  y  de  esta  suerte 
se  hecha  á  la  misma  Venus  una  vaina; 
y  quisiera  también  últimamente 
que  conocieras  á  la  Cafetera^ 
utilisima,  á  Sor  Vicenta  Puti: 
ésta  hace  emplastos,  aguas  y  jaropes, 
toca  dianas  y  es  buena  estafeta 
y  lava  trapos  de  las  purgaciones; 
pero  huye  de  ella  y  de  sus  dos  hermanas, 
y  su  cuñada,  que  es  un  podridero, 
y  á  cualquiera  que  ven,  el  miembro  agarran 
y  están  muy  diestras  en  ponerlo  tieso, 
y  á  quien  se  lo  metió  luego  le  plagan. 
Pero  si  acaso  tu  salud  estragan 
las  puercas  que  lo  tienen  con  gusanos 
y  les  huele  á  chotuno  en  los  veranos, 
Urbina,  Juan  de  Dios  y  Talavera, 
muy  experimentados  cirujanos 
en  inglés  de  mancebos  disolutos, 
te  sajarán  con  delicadas  manos; 
y  los  humazos  del  vermellón  rojo 
las  tenaces  ladillas  desagarran. 
Un  cierto  aficionado  yo  conozco, 


84 


FEKNÁNDEZ  DE  MORATIN 


muchacho  muy  modesto  y  bien  criado, 
á  maestras  de  niñas  muy  devoto, 
así  que  oyó  entonar  el  alabado 
espera  á  las  chicuelas,  y  en  callejas, 
porta.es  y  escaleras  conocidas 
á  trueque  de  alfileres  y  de  ochavos 
muñecas  y  confites,  él  las  quita 
virguitos  sin  quejar.  La  industria  alabo 
no  al  putero  á  quien  la  Musa  mía 
hizo  tan  diestro,  no  le  agrade  nunca 
fruta  sin  madurar.  Todas  las  cosas 
tienen  su  tiempo,  y  hasta  el  tercer  lustro* 
en  perfecta  sazón  no  están  las  mozas. 
Entonces  si  que  el  pecho  ya  robusto 
la  alta  teta  apretada  y  bien  redonda 
palpitando  á  compás  la  mano  atrae 
con  magnética  fuerza,  y  del  mancebo 
lujurioso  apetece  ser  tocada, 
y  el  empeine  carnoso  de  rizada 
cerda  se  puebla  y  ya  los  gruesos  lábios- 
de  la  vulva  se  mueven  y  humedecen 
apeteciendo  el  miembro  masculino 
nupca  probado,  con  extremo  y  ansia 
cual  las  botellas  de  licor,  elixir 
que  sin  tapón  su  espíritu  se  exhala, 
<»omo  el  hambiente  estómago  apetece 


AETE  DE  LAS  PUT 


85 


los  platos  exquisitos  de  viandas. 

, ¿Quién  discurriera  que  el  putero  debe 

distinguir  las  naciones  y  sus  genios 

como  el  gran  general  que  guerras  mueve? 

Pues  esta  industria  enseñará  mi  verso. 

Las  mujeres  de  todo  el  Universo 

son  siempre  á  mi  apetito  lisonjeras, 

pero  aun  los  extranjeros  anteponen 

las  españolas  á  las  extranjeras. 

Una  de  éstas  estaba  (y  yo  no  quiero 

decir  de  qué  nacic^n,  porque  no  pierdan 

las  naciones  por  mí)  digo  que  estaba 

con  un  amigo  haciendo  aquel  negocio 

más  digno  de  atención  que  hay  en  el  mundo, 

y  al  tiempo  que  él  con  miembro  furibundo 

las  puntas  de  los  piés  y  las  rodillas 

apretaba,  y  empeine,  y  jadeante 

las  uñas  la  clavaba  en  las  costillas, 

la  sosa  malditísima,  tirando 

'estaba  al  techo  huesos  de  cereza 

sin  sentir  las  cosquillas  de  la  pieza. 

Pero  aún  en  las  provincias  españolas 

hay  sus  más  y  sus  menos.  Las  Castillas 

dan  á  muy  buena  pasta  las  chiquillas, 

y  alguna  hay  tal  que  á  Venus  se  parece. 

La  soberbia  Aragón,  que  resplandece 


86 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


en  armas  y  varones  señalados, 

la  corte  inunda  de  robustas  mozas 

de  lujuria  feroz  no  delicada. 

A  mi  amigo  diestrísimo,  no  agrada 

el  rústico  aunque  ^ano  mujerío 

de  lo  septentrional  de  las  Españas. 

Las  catalauas  son  putas  de  oficio 

y  manejan  el  arte  hin  melindre, 

estas  sólo  en  su  figa  confiadas 

dejan  en  la  muzada  Barcelona 

la  calle  de  San  Pedro  y  la  del  Vidrio 

y  en  carromatos  sus  canales  cargan. 

Es  fama  que  un  proyecto  han  ofrecida 

al  Ministerio,  por  el  cual  se  obligan 

á  abastecer  la  corte  de  pescados 

y  carne  fresca  y  sana;  y  más  han  dicho- 

que  servirán  al  público  barato, 

y  con  tanto  cariño  y  abundancia 

que  no  hará  falta  ni  podrá  quejarse 

la  insaciable  lujuria  cortesana 

pero  ha  de  ser  á  Cataluña  sola 

con  exclusión  de  las  demás  provincias 

á  quien  tal  privilegio  se  conceda 

y  cualquier  puta  que  encontrarse  puedai. 

sin  ser  del  Principado,  sea  entregada 

á  sus  uñas  y  lengua  chapurrada, 


AETE  1»E  LAS  PUTAS 


87 


y  con  tal  pacto  á  tributar  se  obligan 

mayor  farda  que  un  tiempo  los  judíos. 

Pero  las  hijas  de  Madrid  que  oyeron 

en  descrédito  suyo  y  de  sus  gracias 

tal  propuesta,  chillaron  y  dijeron 

que  COQ  ojos  enjutos  tal  infamia 

no  se  puede  sufrir  donde  estnn  ellas, 

que  su  fama  ha  arihido  á  las  estrellas; 

y  sabe  todo  el  mando  lujurioso 

que  ellas  son  muy  mujeres,  más  ó  tanto 

que  Frime,  ó  Venus,  Lamia,  Thais  y  Flora; 

que  nadie  descontento  fué  hasta  ahora 

de  entre  sus  piernas.  [Ay,  qué  se  dijera 

de  ellas  que  necesitan  del  socorro 

de  otras  putas  para  una  friolera! 

Y  el  Gobierno,  justísimo  á  su  lloro 

mostró  blandas  orejas  no  dejando 

que  se  estanque  este  ramo  de  comercia 

cuando  todos  negocian  libremente. 

¡Oh,  tierra  que  el  Betis  transparente 

de  olivas  coronada  el  puerto  envía 

de  San  Lúcar!  ¡Oh,  noble  Andalucía, 

en  caballos  y  puta-?  las  mejores 

que  Sibaris  y  Chipre  jamás  vieron! 

Las  niñas  que  en  tus  límites  nacieron^ 

^qué  espíritus,  qué  sales  infundiste 


88 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


que  tal  fuego  en  el  clítoris  las  diste? 

No  creeré  que  eran  putas  de  otra  tierra 

las  que  hicieron  los  dioses  animales, 

ni  que  otros  conos  gn sto  tal  encierran. 

Del  Tartesaniano  Betis  los  cristales 

doraron  el  cabello  á  aquella  ingrata 

de  cuyo  nombre  no  quiero  acordarme. 

Mas  si  mi  Mnsa  dar  preceptos  trata 

no  olvide  el  putañero  que  con  Baco 

de  Venus  los  espíritus  se  inflaman; 

la  mezcla  de  los  vinos  las  aturda; 

¿qué  cosa  Venus  cuidará  borracha? 

Y  á  estas  mujeres  es  pequeña  burla 

la  violencia,  pues  no  son  de  colegio 

ningunas  doncellitas:  broma  y  bulla 

y  botaraterías  hacen  dos  mil  veces 

más  que  no  los  suspiros  y  que  el  ruego; 

tú  píllalas  y  embóscaselo  luego 

y  de  pagar  te  excusa  tu  trabajo, 

que  nunca  paga  quien  jodio  á  lo  majo. 

Ni  ¿por  qué  ha  de  costar  dinero  alguno 

cuando  los  dos  trabajan  igualmente 

y  entrambos  hacen  una  misma  cosa? 

No  extrañes  que  te  encargue  el  ir  decente 

mas  no  el  prolijo  adorno  te  afemine 

ni  el  ungüento  tu  rostro  contamine: 


AKTE  DE  LAS  PUTAS 


89 


]vayan  lejos  de  mí  los  hombrezuelos 
que  gastan  tocador  como  mujeres, 
y  no  errarás  si  putos  los  dijeres! 
Al  hombre  le  conviene  la  limpieza, 
y  no  pase  de  allí;  cierto  desgaire, 
desaliño  marcial  y  no  afectado 
es  lo  que  á  una  mujer  más  ha  prendado. 
Pizarro  así,  extremeño  morenote, 
que  llevó  nuestras  armas  y  banderas 
de  la  otra  parte  allá  del  Océano 
agradó  á  la  Yupangui  aunque  tenía 
desfigurado  el  rostro  con  flechazos. 
No  cause  á  mi  discípulo  embarazos 
la  configuración  de  las  facciones, 
no  siendo  las  mujeres  mascarones: 
«con  tal  que  para  ostentación  no  sea 
la  que  no  se  ha  probado  nunca  es  fea; 
y  un  carajo  de  espíritu  no  debe 
reparar  en  aquesas  frioleras, 
pues  son  la  primer  vez  todas  hermosas. 
Pero  aunque  tienen  almas  indomables, 
juventud  española,  te  aconsejo 
que  aprendas  buenas  artes;  al  dinero 
muchas  veces  las  gracias  equivalen. 
De  Castro  las  estatuas  sobresalen 
con  recomendación  para  el  sujeto; 


90 


FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


el  famoso  pincel  de  Inza  en  secreto 
lo  pide  á  las  muchachas  que  lo  miran. 
Los  brincos  que  los  pies  lijeros  tiran 
de  Paco  el  Boticario,  son  valuados 
tal  vez  por  pesos  duros,  bien  gastados, 
y  predicando  va  por  esas  calles 
incontinencia  á  todas  las  mujeres, 
mas  que  algunos  con  todos  sus  haberes. 
Dionisio,  cuando  altivo  le  pasea 
el  caballo  galán  que  se  pompea, 
y  él  parece  al  reg'rle  tan  astuto 
que  vuelve  racional  al  noble  bruto. 
Ni  ^por  qué  callaré  al  atleta  hispano, 
que  al  desplantarse  intrépido  ,en  el  llano 
el  tiro  velocísimo  tendiendo 
ejecuta  y  no  es  vista  ni  aun  pensada 
su  rápida  y  prontísima  estocada? 

á  Carreras,  que  al  son  del  instrumento 
esmero  del  famoso  Grranadiiio, 
las  mozas  pára  con  oído  atento? 
¡Oh,  Cala,  el  de  Navarra,  no  te  olvido 
que  indio,  otomano,  ó  gimn asista  griego 
nunca  agitaron  la  veloz  pelota 
cual  tú  las  mueves  al  tocar  el  suelo 
y  las  mozas  se  paran  al  mirarte! 
Aguarda,  que  ya  voy  á  celebrarte, 


AETE  DE  LAS  PUTAS 


91 


retórico  y  dulcísimo  poeta 

ó  bien  cantes  de  amor  ó  bien  de  Marte 

mientras  mi  pluma  á  esta  alma  esté  sujeta 

no  dejarán  mis  versos  de  alabarte 

á  tí  y  á  tu  divina  poesía. 

jOh!  ¡cuántos  triunfos  la  lujuria  mía 

debió  á  esta  ciencia!  Yo  me  acuerdo  cuandO' 

con  mis  sonetos,  sin  pagarla  blanca 

los  ojos  encendí  de  la  Bélica] 

y  según  yo  los  iba  recitando, 

la  incontinente  y  disoluta  hembra 

se  iba  en  pura  lujuria  electrizando; 

y  hasta  la  madre  Luisa,  honrada  vieja,. 

sintió  el  antiguo  comezón,  y  el  cano 

pendejo  asió  con  tabacales  yemas, 

metiendo  hasta  el  nudillo  el  dedo  largo- 

por  el  conducto  que  salió  tal  hija 

veinte  años  antes;  á  los  hombres  todos 

vieras  desenroscándose  la  pija 

revolviéndose  á  guisa  de  serpiente 

causando  terremoto  en  los  calzones- 

que  revientan  saltando  los  botones^ 

y  no  por  mano  de  aprendiz  cosidos^ 

sino  de  costurera  muy  prolija 

y  un  furor  uterino  los  sentidos 

privó  á  la  honesta  y  venerable  anciana^ 


52  FERNÁNDEZ  DE  MORATIN 


tanto,  que  asiendo  con  lasciva  gana 

la  vela  que  arrancó  del  candelero, 

la  derritió  al  calor  de  su  mechero, 

y  madre  é  hija  ya  sin  luz  se  agarran 

de  nosotros  frenéticas,  impuras; 

lo  que  pasó  después  estando  á  obscuras 

decidlo  vos,  Piérides,  que  tanto 

no  puedo  yo,  ni  oso, 

pues  siento  enflaquecer  mi  débil  canto. 

Esto  consigue  el  verso  numeroso, 

la  elocuencia  y  divina  poesía, 

cualquiera  lugar,  de  noche  ó  día; 
privilegio  á  ningunas  artes  concedí  io, 
pues  Moya  el  tirador  que  cual  no  ha  habido 
otro  más  diestro  en  derribar  las  aves 
más  chicas  que  en  el  aire  están  volando, 
no  siempre  tocar  puede  la  arrojada 
moneda,  de  un  cerbero  escopetazo. 
El  insigne  Fernando,  á  quien  el  toro 
le  da  triunfos,  aplausos  y  apellidos, 
romper  varas  no  puede  en  un  estrado 
•como  acostumbra  en  el  clamóse  circo, 
sereno,  sin  mover  casi  el  caballo; 
y  él  aplaudido  con  gritar  sonoro 
lejos  mira  la  muerte  y  cerca  al  toro. 
Y  el  membrudo  y  fortísimo  Bragazas 


AETE  DE  LAS  PUTAS 


puesto  sobre  las  pates,  que  tiranrlo 

con  Hércules  y  Céspedes  ganara, 

si  en  gabinete  chico  muy  pintado 

la  grande  barra  de  sesenta  libras 

con  ronco  aliento  y  furia  despidiera 

dando  la  vuelta  al  musculoso  cuerpo, 

aún  más  que  enamorar,  estremeciera. 

Pero  de  Apolo  la  arte  lisonjera 

halló  en  cualquiera  parte  proporciones 

en  todos  los  lugares  y  ocasiones; 

con  ella  engañarás  á  las  que  engañan, 

con  ella  harás  creer  que  dar  intentas 

aún  lo  que  de  no  dar  intención  tienes; 

huye  frases  extrañas  y  violentas; 

pues  ¿quién  sino  el  que  está  falto  de  mente 

declamará  delante  de  la  amiga? 

Ni  tampoco  tu  boca  obscena  diga, 

si  no  es  en  muy  precisa  coyuntura, 

jocara,  derjOy  nesjóco  ni  ñocOy 

(transposición  se  llama  esta  figura;; 

en  las  dos  lenguirtf?  madres,  ni  tampoco 

ignorar  sus  tres  hijas  se  consie^^te; 

y  aunque  á  Narciso  venzas  en  lo  hermoso, 

la  hermosura  del  alma  es  permanente. 

No  fué  hermoso,  mas  fué  muy  elocuente 

Ulises,  el  sufrido  en  los  trabajos, 


94 


FEENÁNDEZ  DE  MORA  TIN 


y  la  diosa  Calipso  arder  se  siente 
^cuantas  veces  de  Troya  los  asaltos 
Je  obligó  á  repetir  Palas,  robada, 
Dolon  preso  y  el  bárbaro  Caballo. 
iEl  cirujano  y  módico  las  pagan 
con  sangrías,  visitas,  y  con  purgas; 
el  boticario,  y  aun  las  artes  bajas 
Á  trueque  de  puntadas  y  zapatos; 
ipero  el  gran  necio  que  no  sabs  nada 
.á  poder  de  dinero  lo  hace  todo. 
jOh  ricos!  No  os  jactéis  con  torpe  modo, 
de  conseguir  bellezas  que  vendidas 
-son  á  vuestro  dinero  solamente; 
y  ellas  luego  á  la  industria  aficionadas 
•de  mis  doctos  discípulos  os  venden 
y  es  el  más  tonto  aquel  que  más  estafan. 
Y  porque  conocer  al  enemigo 
en  todo  trance  es  cosa  de  importancia 
estudia  el  tono  con  que  el  canto  quinto 
dnstruye  á  las  resueltas  cortesanas. 
Así  el  gran  Pedro  el  Czar  aunque  vencido 
en  Narva,  aprendió  el  arte  de  la  guerra 
vque  enseñó  su  contrario  Carlos  doce, 
luego  en  Pultova  su  victoria  horrenda. 
.Huye  tú,  pues,  de  putas  que  conocen 
ilas  artes  Moratínicas  aleves 


ARTE  DE  LAS  PUTAS 


95 


€omo  de  toro  ya  corrido  en  Plaza. 

Mas  ya  mi  Musa  rematar  pretende 

reduciéndolo  todo  á  una  palabra. 

Ser  pérfidos  importa  solamente 

y  aunque  engañes  hoy  diez  mañana  veinte, 

tantas  putas  llovieron  á  porfía 

que  nunca  la  mitad  hubo  que  hoy  día 

y  hay  donde  remudar  á  todas  horas; 

y  en  pago  de  mis  cláusulas  sonoras 

después  de  descargados  los  ríñones 

y  de  haberte  atacado  los  calzones 

dirígete  á  la  puerta  francamente 

cortesías  haciendo  y  chanceando, 

prometiendo  volver  fingidamente 

con  presentes  grandísimos,  y  cuando 

en  la  calle  ya  estés,  marcha  á  otra  parte 

y  haz  lo  propio;  y  dirás:  de  tan  gran  arte 

el  gran  corsario,  el  práctico  y  el  diestro, 

«el  dulce  Moratín,  fué  mi  maestro. 


FIN 


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i. 

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1 

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TIRADA  ■ 
DE 

50  EJEMPLARES 


Precio:  DIEZ  PESETAS